9.7.12
Sola, ¿qué tal?
Necesitaba un sofá, un par de taburetes, encontrar una buena oferta para unos muebles de jardín. Fui el viernes a primera hora de la tarde a IKEA. Valiente. Tomé mis referencias, hice mis preguntas y descubrí que sólo quedaba una funda azul turquesa para mi sofa. Fingí indiferencia. Rápidamente bajé a la zona de recogidas. Poco a poco, disimulando entre la vegetación de la última sala, avancé por el pasillo 6 hasta el nº55 para descubrir que si me hubiese puesto histérica quizá hubiese tenido una oportunidad. Ante todo mucha calma. La funda Alme, neutra, como era de esperar no estaba bien ni mal, era de un no color pero suficiente para cubrir la estructura. Le pedí a un "superfuerte" con camiseta amarilla que me subiera el sofá al carrito. Lo hizo y me dejó en el pasillo abandonada con mi carga. Pero no, no me amilané y seguí con mi objetivo. Perdidas las referencias de los muebles, intactas las espacio-temporales, y sudando ya como toca en estas grandes superficies, me fui al pasillo opuesto por mis dos taburetes. Bien. Los puse al lado del sofá. De repente, divisé una mesa de jardín extensible hasta 2,60 metros a un precio de risa y decidí previa consulta con mi mecenas en este artículo, cargarlo también. Más complicado. La mesa pesaba un kilombo y a duras penas conseguí subirla al lateral del carrito. Mientras, como pasa tanto en estos días, las parejas me pedían que dejara de impedirles el paso de camino a la caja. Y yo, una suerte de luchador de sumo y contorsionista, intentaba subir los bultos al carrito... sin frenos. Quedaban las sillas. Seis sillas de forja y madera a razón de 9,99€ pieza. y, muy importante, plegables. Cualquiera hubiese visto claro que era el momento de coger otro carrito, cualquiera que fuese, por ejemplo, amigo de Bob Esponja y tuviera ocho tentáculos en vez de brazos. Al no ser el caso, decidí continuar con mi monoplaza y cargar sobre el sofá las seis sillas y una pequeña salamdrita de peluche encima de estas... por joder. Y así, como un costalero de la virgen de los solitarios, me fui poco a poco, MUY poco a poco acercando a la caja. Detrás de mí una señora con 1 cojín para silla de jardín y a ambos flancos dos cajas exprés para aquellos con menos de 10 artículos. Sin embargo, ella permaneció inmutable detrás de mí. Llegó mi turno, pagué, le aclaré a la cajera que por más que rodeara mi construcción no encontraría a nadie y que dejara de hablar en plural y que por supuesto, no había traído coche. Abadoné la caja mientras la cajera sacaba el cuerpo y me decía: venga valiente, que lo vas a conseguir! faltó que alguien se me echase frente a mi "paso" a cantarme una saeta. Llegué a la zona de envíos. Me separé un metro a coger mi turno. Me separé un metro y sobreviví porque justo en ese momento, las sillas decidieron precipitarse contra el suelo. El estruendo fue tal que como en un musical toda la actividad de IKEA cesó en ese momento. Sólo se vió mi corazón cayendo del cielo como un cohete que desciende vertiginoso después de explotar en el cielo. Viva, fui rescatada por un mozo no tan mozo con cinta americana que ató las sillas al resto del equipaje y me dijo: "Esto ustedes tienen que ponerlo en dos carritos." A lo que me vi obligada a contestar: Pues no hay "ustedes" solo yo, así que se queda en un carrito". Quientemealloboferoz.com Y así, después de pagar un pastizal por los portes fue como cogí mi autobús, a salamaquez y me fui a casa. Sola, ¿qué tal? Estupeda, oye.
6.7.12
water u doing
Ya tengo agua, fría, pero fluye y como a toda psicópata que se precie de serlo, me sienta de maravilla. Ya me he mudado y en mi nueva casa voy a ser muy feliz. Tengo todo lo que necesito y nada más. No me sobra ni me falta. Tengo futuro, proyectos, esperanzas y sé que poco a poco, según llegue la calma, el descanso, el agua caliente, sé que poco a poco me sentiré mejor. Marcello está feliz en su nuevo ranchito por lo menos hasta hoy. Mañana llega Greta, la gata de Maremeva que es opuesta a él no sólo en el color sino en la actitud. No sé que pasará con semejante loca de la casa pero sé que será divertido y algo arriesgado. En cualquier caso será bueno. Y tengo a mis amigos cerca, qué más se puede pedir.
26.6.12
Birdy que te quiero Birdy
Birdy trigo, Birdy rama. Pues sí, así es la cosa, pasaría las noches en mi palito cual Birdy, mientras mi cuerpo asimila los cambios de, por qué ocultarlo, la nueva medicación. Sí, conmigo los versos cambian y cantan: ay, medicación, tienes nombre de mujer. Antes del sueño, mi corazón late, mi femoral late, como si fuera un cachorro recién nacido. Taquicardio sobre el colchón como un indio patea el suelo invocando a la lluvia. Y luego, hago dobles tirabuzones, me estiro cual estrella de mar, mientras Marcello "el gato de la curva" se acamala en mi cintura. Él se coloca allí y yo siento que está, al menos, de testigo. Taquicardio hasta caer rendida. Me repito esas palabras que como un mantra cariñoso alguien me repitió hace muy poco mientras yo nadaba entre lágrimas: "lo estás haciendo bien, lo estás haciendo muy bien." Y poco después llega la calma y a veces incluso el sueño. Cuando despierto parece que me hubieran atado con cinchas a la cama. Me duelen las articulaciones, la columna vértebra por vértebra, y mis ojos son carne de cuchilla y perro andaluz incapaces de abrirse de tan hinchados. Son los cambios, los monos, fuking primates, las abstenciones de tanto Lore and the zepams. Pasará, pero esta gimnasia pasiva me deja agotada y me despierta mi Amedio interior reclamando su próxima dosis. Sé que va a ser para mejor, sé que merece la pena este dormirme tan cansada al arrullo de los versos: Birdy que te quiero Birdy, Birdy trigo, Birdy rama.
25.6.12
qué ganas
Pero qué ganas de llegar a mi casa nueva, de despertarme en mi nueva habitación. Ya estoy sólo a cinco días y tengo ganas de estar allí. Ayer llevamos a las plantitas. Es incríble la importancia que ha cobrado lo verde en mi ecosistema personal. Qué ganas de soltar a Marcello para su desconcierto y mi histeria en la terraza y poder así jugar juntos. Qué ganas de ponerme a pintar el baño e instalar el suelo. Qué ganas de poner la carpa en la terraza, la mesa, las sillas e invitar a mis amigos a pasar el rato, la tarde, a estar al sol o a la fresca para comer un pollo un domingo o dormir una siesta en grupo. Quíén sabe. Es una casa pequeña, es un patio grande, es una nueva historia que comienza y que me llena de esperanza.
23.6.12
Clara, la mujer bombeta
amanece con el pelo revuelto y los pies desnudos, esos pies diminutos, peuspetits; esos pies tan de hobbit, como le gusta decir. Clara es "de comé", "de dormíl", "de queré", por eso son sus cosas esas cosas del querer. Diseña hermosas bombas racimo de cariño porque a ella, tan pequeña, tan bombeta, le gustan las cosas a lo grande, incluso a lo bestia, si le dan a elegir. Tiene algo de criatura de fantasía, ciertamente, cambia de tamaño, encuentra el hueco, tiene superpoderes que, entre otras cosas, le dan una fuerza hulkiana que nadie se explica, porque a nadie le caben tantos kilojulios dentro. Nos reímos juntas. Juntas chapoteamos sobre las palabras cual "cerded" en su charquito de barro. Y me ve, porque también ella es mucho "de fijaLse" y me guarda y me vigila y me tutela como un perro pastor o un san bernardo. TIene gracia porque la san bernarda soy yo ( otra frase para nuestra colección de camisetas) que le saco nueve años y un par de cuerpos. Pero la naturaleza es caprichosen. Ah, es la tía de Marcello, la versión gatuna de su espíritu de chorlito. Y chorli, clarex, peuspetits, clarabee, petit claire, etc is absolutly in love with g. a quien llama chxxxx con todo su amol de ese, del de querel. Hoy es su cumple, día de San Juan, el último como veinteañera. No extraña que sea carne de verbena, mitad mujer, mitad bombeta.
FELICIDADES.
Suertequetengo.com.
FELICIDADES.
Suertequetengo.com.
22.6.12
“We can spend our lives letting the world tell us who we are. Sane or insane. Saints or sex addicts. Heroes or victims. Letting history tell us how good or bad we are. Letting our past decide our future. Or we can decide for ourselves. And maybe it's our job to invent something better.”
― Chuck Palahniuk Choke
― Chuck Palahniuk Choke
Aprendiendo a volar sobre el nido del cuco
Buscar la cuadratura del círculo parece delicado. Oblonga como soy y me presento, me resulta imposible por naturaleza encerrarme en un caja, un cuadrado o nada que resulte cartesiano. No tengo alma de monje trapense. Ni siquiera me gustan el turrón o los mazapanes. Me resulta imposible avanzar en este entorno. Dios sabe que pongo todo de mi parte, dios me ignora, dios se vuelve minúsculo y después, desaparece. Soy diferente, casi leyenda. Me ahogo, me enfermo, busco muletas para poder caminar ya que, según dicen los que observan, esto no siempre va a ser así, esto no va a durar siempre. Sigo caminando, porque según dicen, en algún momento la carretera se desvía hacia un área de descanso. Un área de descanso ahora sería la tierra prometida. Mientras tanto, en mi interior, se que todos los caminos conducen al mismo punto. Esto no va, esto no funciona, esto me está destruyendo poco a poco. Por más semaneras que utilice, por más ilusiones que me invente, esto no cambia. Solo yo debería poder decidir cuándo dejo de caminar o cuándo me quedo en el arcén descansando. Aquí no hay albergue que valga. Llamo a reunión a todas mis fuerzas con la misma desesperación con la que los peces acuden por la comida. Soy un perro con sarna al que todo se vuelven pulgas, o algo así; una piñata mejicana a la que hundir a golpes, alguien que intenta aprender a volar sobre el nido del cuco.
12.6.12
Hasta que pase
¿Qué es lo que estás buscando?¿Qué necesitas? ¿Qué tiene que suceder para que las cosas cambien? Mi desesperación os hace vulnerables. Mi frustración os sobrevuela. Alejaos de las ventanas, tomad medidas. Os lo advierto: no dejéis que mi tristeza nos arrase. Esta lluvia fina que me desgasta, que me cansa, que me enfada, tiene que parar en algún momento. Esperad hasta entonces. Pasará esta luna llena que me deforma y no mengua. Poneos a salvo. Ignorad mis lágrimas. No me escuchéis. Mi miseria os arrastrará conmigo si no puedo, si no consigo evitar que se desborde este tanque. Dejadme sola hasta que esto pase.
10.6.12
Nos mudamos
Once again: nos mudamos. He comenzado con las cajas. Me fijo objetivos pequeños: desmantelar cocina. NO tener piedad con aquello que no me pienso llevar. Las mudanzas son para eso. Y yo cada vez quiero volar más ligera de equipaje. En mi nuevo piso pienso vivir al fresco, vuelta y vuelta. Lagarterana sin complejos. Debo volver a las cajas. De fondo, Adele suelta toda su rabia y se carga todo el menaje.
Tomo ejemplo y me pongo al tema.
Tomo ejemplo y me pongo al tema.
9.6.12
31.5.12
Qué esperar cuando estás esperando
Esta semana he recorrido la avenida Diagonal en ambos sentidos más veces que en los últimos diez años. Ni siquiera en reposo parece que esté quieta. Mi mente, sin embargo, se bloquea. Me siento incapaz de concentrarme en cualquier actividad. Llego a casa, ordeno, me entretengo, perfecciono mi gazpacho y pienso en tooodo lo que puede cambiar y tooodo lo que puede permanecer de la misma forma. No me asusto. Todos los caminos conducen a mí y eso es el fruto de un duro trabajo. Tengo grandes amigos, más que eso, tengo una gran familia. Mi familia también me acompaña ahora en mi vida. Y gracias a la tecnología Marcello y yo también estamos más cerca de Bianco y su amita argentina. Me siento afortunada. Ahora solo querría poder tener un lugar en el que recibirlos a todos, acogerlos, celebrar con ellos. Es cuestión de días y de hiperventilar un poquito todo más. Esto es lo que espero mientras estoy esperando.
28.5.12
Mal karma
No lo entiendo. De un tiempo a esta parte noto que desde distintos foros insisten en que me prepare para la Eurocopa. Me confunden. ¿Qué desgracias me sobrevendrán si mi pantalla no es lo suficientemente plana o si no me intereso en seguir los partidos?¿Peligrará aquello que amo?
Los mensajes llegan cada día a mi bandeja de entrada con los telex al Titánic. Estos mantras me enajenan y me extrañan. Prepárate para la Eurocopa, desconfía de los Idus de Marzo, si las barbas de tu vecino ves crecer...
Aquí lo dejo. Como los que reciben amenazas y lo cascan por la tele. Prepárate para la Eurocopa. Qué cosas...
Los mensajes llegan cada día a mi bandeja de entrada con los telex al Titánic. Estos mantras me enajenan y me extrañan. Prepárate para la Eurocopa, desconfía de los Idus de Marzo, si las barbas de tu vecino ves crecer...
Aquí lo dejo. Como los que reciben amenazas y lo cascan por la tele. Prepárate para la Eurocopa. Qué cosas...
26.5.12
INVENTARIO
Haciendo inventario de todo aquello que puedo dejar atrás. Pensando en la posibilidad de dejar de acumular para empezar a aprovechar lo que tengo al máximo. Invertir en mí, en mi salud, en mi tranquilidad, en mi alegría. Optimizar recursos. Tengo tres días para marcar todo aquello de lo que me quiero deshacer. Incluso si no se produce ningún cambio notable, necesito despejar mi entorno, librarme de todo aquello que no me pertenece y que simple se amontona en las esquinas, debajo de los muebles. Necesito un equipaje ligero para un cambio de actitud, poner los medios para ser más solvente y poder alcanzar a los que quiero, recibirlos, hacer viajes con ellos y sobre todo viajar yo, aprender yo, estudiar yo, pensar, escribir, crear, tener ideas, imaginar y hacer que valga la pena. Sin embargo, en paralelo, hago de tripas corazón y retengo las ganas de empezar a soltar todo el lastre que acumulo por si los tiempos no son los que espero. En unos días podría liberarme de un peso que ya no tiene sentido seguir cargando. Voy a aprovechar toda esta energía para hacer zafarrancho y planificar cuidadosamente los siguientes pasos. La felicidad se sirve de cuidadas estrategias. Y eso es ahora en lo que necesito trabajar a conciencia. Al final está un espacio en el que celebrar vuestros cumpleaños, recibiros como merecéis y compartir con vosotros mi felicidad venidera. En eso trabajo. Ha llegado el momento de soltar amarras con el pasado. Sé que mi alegría es lo mejor que más alegrará a todos aquellos que me apoyan cada día sin descanso.
17.4.12
No time for "mariditos"
Algunos detalles nos pasan desapercibidos. Algunas necesidades también. El otro día me percaté de que se me había olvidado casarme, más o menos, hace cinco años. Sencillamente no me di cuenta. De haberlo hecho entonces quizá hoy aún seguiría feliz con mi maridito y, feliz con mi maridito, con sueldito quizá ahora podríamos permitirnos que yo mandara a la mierda mi trabajito mientras me sale otra cosa, por decir algo. Sí, un maridito me vendría de perlas. Sí, un maridito con todos los extras incluida cuenta corriente y moliente pero conjunta, eso sí. Yo llegaría a casa y acurrucada en mi maridito le pediría que no me obligara a volver mañana. Se lo diría mimosa, y mi maridito, loco por mí como estaría, me daría un besito de maridito y me haría unos mimos, también de maridito, que me vendrían de perlas. Sería genial tener un maridito. Pero se me pasó en su momento y ahora ya voy tarde. No time for mariditos, ay no más lo dejo, señores. Chau.
10.4.12
Regreso a Tara
¡Newyorkers de ojos rojos! No estáis solos. Todos tenemos jet lag después de las vacaciones de SS. Servidora salió a la calle con la cazadora dada la vuelta al punto que el paqui del barrio me recibió partiéndose la caja, tanto, que mientras me cobraba me hacía comentarios en indi y no se daba cuenta. Y eso que en su país las vacas semos sagradas. Eso me pasa por madrugar para coger el AVE de vuelta. Eso me pasa por hacerme mechas rubias riannheras, que me atonto, me adoceno, me desprendo de mi yo consciente y me abandono a mi nueva actitud de chica sureña. Sí, como Scarlett O'hara después de todo mañana será otro día. Me consuelo con nuevos descubriemientos como el de hoy, cuando me he dado cuenta que he mutado en algo parecido a veterinaria tratando de hacer viables un par de libros que como los ternerillos vienen de patas. Hacen falta arrestos para tamaña tarea, hace falta alguien que pueda decir cosas como éstas. Así, mientras pienso en los días felices cada vez con menos nostalgia, asumo mi nueva condición de chica sureña. Olvido todo lo que huela a siglo XXI y vuelvo al origen, a la tierra roja de Tara. Ah, el jueves fumigan mi ranchito. Estamos en abril, tiempo de nutrir las cosechas para que germinen. Vendrá el verano pero nuestros riñones no serán los mismos. Jesús, qué crisis!
4.4.12
Sol y los caracoles
Como siempre que llegan estas fechas, los superhéroes viajan en todas direcciones. Este año un escuadrón ha salido en dirección a NY. Mientras tanto, dos jardineras, profesional y amateur, se quedan guardando de los dos polos del planeta. Quien sabe si lo nuestro sea otra forma de echar raíces. Gatos opuestos, polos opuestos y una afición convertida en profesión. Este lado del mundo despertó gris y lluvioso y me dió por pensar en vos. Emito cariños, hago danzas rituales para que salga Sol. Sol y los caracoles,espíritu pop para animar el día.
28.3.12
Huelga decir...
Ayer abandonaron el edificio colchón, tablero, cabecero... Aspiré chinches muertas bajo la cama. Hice lo que tenía que hacer. El sábado corte de pelo, el domingo a Madrid. Vacaciones, descanso, mimos. Pensar, pensar y dormir. Recuperar las fuerzas que me faltan, el orgullo, la fe, la esperanza y la caridad, que tanto echo en falta y que tanta falta me hacen. Pero para empezar, mañana, huelga decir que haré huelga.
22.3.12
Invasión y victoria
No, esta vez no voy a esperar a que una chinche me muestre su documentación como ciudadana europea para tomar medidas. Esta mañana me levanté con una picada diminuta en la cara, en las piernas, en el pecho. Y aún no ha llegado el calor en serio. No. Voy a tirar la cama, el soporte, el cabecero aunque me duela perderlo. Voy a poner dos bombas mata chinches y me voy a ir de vacaciones a Madrid con Marcello. Le dejaré allí, solucionaré mis problemas logísticos y me lo traeran de vuelta en Sant Jordi. Ya está todo bajo control. Todo lo que puede estarlo, claro. Mi moral anda un poco por los suelo. Un respiro. Solo un respiro, por favor.
20.3.12
Mi vida en slow motion
Voy y vuelvo. Soy afortunada. Más allá de mí, mi fortuna son los otros, otros cuyas opiniones respeto, de cuyas mentes me fío. Insisto en ir hacia la luz desde niña. Me atraen los finales de los libros, de la personas, de la vida, vivir sin estar, hacer malabares. Me gusta cantar y no canto; nadar y no nado; bailar y no bailo; soñar. Desprecio la realidad que me toca por sistema, por caracter. Esa es quien soy. Ese es mi motor. Vivir sin estar. Mantener la distancia suficiente de las cosas para que no me alcancen y sean. Así es como consigo esquivar los problemas. Soy feliz estando ausente, soy feliz no siendo. Me maravillo con cien cosas distintas a cada segundo. Se lo que va a ocurrir casi a cada segundo. Escucho lo que la gente dice a través de lo que no cuenta. Los veo tropezar intentando no dañarme. Me quieren. Se esfuerzan. Se que sienten darse cuenta como yo me doy cuenta, ser también conscientes de lo que me ocurre. Me protegen. Lo hacen porque me quieren. Me siento querida, me siento sobre querida. Muchos no tienen eso en sus vidas. Yo me siento diferente porque yo misma insisto en serlo. Si supieran ellos cuánto los quiero, que los quiero tanto que estoy dispuesta, lista, preparada para perderlos a todos, uno a uno a cada momento. Si supieran que los quiero cada día durante las veinticuatro horas del día, a cada segundo. Si supieran que los quiero de segundo a segundo. Eso es lo que puedo ofrecerles, lo que les doy cada día. El resto es ausencia. EL futuro es ausencia. El futuro, mañana, es la pérdida de lo que siento hoy. Lo que soy no es compatible con la vida. No soporto la sicronía en cuestiones de afectos. Como en una gala televisiva, necesito una distancia de unos cuantos segundos para reaccionar como toca si los pierdo. Eso es lo que soy, lo que he vivido, lo que seguiré siendo. Llego a mi felicidad un poquito más tarde de lo que llegan ellos y los descubro allí con mi alegría y el regalo es doble. Necesito ese retardo, la vida en slow motion. Se que todo va bien, se que lo que pasa ocurre porque es necesario. Se que tengo que sentirme bien, afortunada, conseguir disfrutar de este cambio. Y se que aquellos a quienes amo, aquellos que antes de que yo esté, ya están, saben que siempre lograré encontrarlos.
Voy y vuelvo
A pelo el ambiente se vuelve irrespirable. Es entonces cuando mi voluntad y yo nos agazapamos tras la pantalla del ordenador ocultas tras una mini trinchera de libros creada ex profeso. Tal y como he dispuesto mi ordenador, ahora solo se me puede oir llorar pero no verme. No ofrezco primeros planos. Fotos no, fotos para nadie, como la diva que soy. Si no fuera porque no vería una mierda, trabajaría con gafas de sol. Solo necesito mi propio muro de Berlín, mi franja de Gaza para no ver mi pasado sentado frente a mí. Que lo entienda quien pueda. Ahora escribo en negro, profeso religiones que antes negué y mi indignidad no conoce fronteras. Soy voluntaria (no voluntarista, que yo se lo que me hago), quiero decir que musculo mi voluntad cada día y la echo a correr hasta que se presenta al final de día frente a mí, con la lengua fuera pidiendo clemencia. En ese momento, se que ha llegado la hora de guardar el tablero de Jumanji y avanzar a través de las enredaderas hasta el torno de salida. Y así pasan los días. Las mejores historias suceden en los autobuses. Solo por eso voy y vuelvo.
19.3.12
#67
Dos conductores de bus se lanzan besos en los semaforos rojos. Ella le dice q se cuide mucho. La chica rubia tb llega tarde. El dia así parece inofensivo.
15.3.12
Nesun Dorma
No hagamos de la vida un drama tan solo porque somos capaces. No nos dejemos vencer por la desesperanza. No nos creamos eso que de lo que todos hablan. Nada de lo que nos dicen es cierto. No estamos perdiendo batallas. No somos perdedores. No nos han vencido. Si somos capaces de ser felices ahora no nos habrán vencido. Nos están obligando a jugar una partida sin repartirnos las cartas pero sabemos contar. Nos asaltan fantasmas cada mañana. Nos llaman a una rebelión sonora y nos tienden mil trampas. Guardemos silencio. Seamos estrategas. Nesun dorma. Si somos fuertes, cuando esto termine, habremos vencido.
Yo iba de peregrina...
y me cogiste de la mano. Como escriba "hermosa andadura" una vez más esta semana, no respondo. Voy de cabeza hacia la luz y armadita hasta los dientes. Ay si eu te pego, Coelho...
14.3.12
El presente es todo lo que tenemos
Voy en el autobus y caigo en la cuenta de que la mayoría de las chicas que viajan conmigo no les saldrían las cuentas si, como yo hice ayer, dividieran su altura por su peso para averiguar su índice de masa corporal. Demasiada masa corporal para uno solo. Sin embargo, tanto ellas como yo intentamos sentirnos hermosas. Bajo en mi parada. Como siempre que paso cerca de un hospital miro con curiosidad las caras de la gente apostada en sus puertas. Pienso sin nostalgia en cuando fui uno de ellos y continúo caminando con cierto aire de suficiencia, con superioridad, rebañando el plato de mis miserias. Pienso en Dios y en si se merece la mayúscula con la que se le distingue. Pienso en Dios y concluyo que es el peor el estilista del mundo o un ingenuo. Un poco de sol y unos pájaros no son suficientes para comenzar el día con una sonrisa. La felicidad, nuestra felicidad, depende solo de lo que seamos capaces de inventar para disfrutar de ella. A pesar de que hayan cerrado las fronteras, de que resulte imposible abandonar Estocolmo. Estocolmo es ya un gueto en el que resistimos unos pocos privados de la capacidad de elegir nuestro futuro. Sin embargo, renovamos nuestras ilusiones no sin esfuerzo, intentamos depositar la esperaza en lugares secretos donde nadie la alcance. Es complicado. Elijo el optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia, me dijo un amigo hace unos días. Así que cada día me levanto y lo intento de nuevo. Sé que nada de lo que tenemos ahora es suficiente. Sé que todo lo que nos pasa ahora no es justo ni está en nuestras manos. Sé que nos están robando el futuro, que ya lo han hecho. El presente es todo lo que tenemos. Luchemos por eso.
28.2.12
Abandonar Estocolmo
Termino el índice, enumero las notas, separo capítulos y comienzo a leer por segunda vez. Ahora, por fin en silencio me doy cuenta de qué sentido tenían esas comillas y me decido a borrar mis notas a lápiz en los márgenes. Sin embargo me doy cuenta de que no tengo una mísera goma de borrar. En una casa donde uno puede encontrar todo tipo de gadgets esto resulta ridículo. Pienso en la miga de pan como alternativa, y me doy cuenta que aquella lectura compulsiva del Manual de los jóvenes Castores no fue en vano. No tengo goma de borrar y son las ocho de la tarde. La idea de esperar doce horas me parecería terrible de no ser porque tengo cosas peores en que pensar. Cosas peores o no, según se mire. Quizá cosas más complicadas. Decisiones unilaterales. Cable rojo o cable verde. Si me equivoco haré chas! y apareceré a vuestro lado. Hasta Marcello me mira desconcertado. Trae en la boca su juguete hasta el salón y lo suelta frente a mí. Marcello es un gato pero es un gato algo tenso esta tarde. Tenía previsto llorar pero soy imposible y me sale mejor con público. Iba a dedicar la tarde a compadecerme de mí misma pero no me sale. Nadie me va a decir lo que quiero oir o lo que debo hacer. No hay nadie a quien echarle la culpa si me equivoco, si algo sale mal. Supongo que la madurez era esto. Yo seré la responsable de mi decisión para bien o para mal. Sé que no aguanto más el trato que se da a la gente en mi lugar de trabajo. Me doy cuenta que no estamos programados para tomar decisiones unilateralmente. Pienso en lo mejor para mí y tengo remordimientos de conciencia. La última de la fila. Debería haber montado un grupo en los ochenta. Pero algo bueno ocurre: después de meses estoy aquí otra vez escribiendo lo que siento sin importarme quien lo lea. Estoy triste, asustada y a la vez siento que soy fuerte. Y lo soy más aún porque sé que no estoy sola. Esta vez creo que incluso cuento conmigo misma. QUizá sea ya hora de abandonar Estocolmo.
24.2.12
Historias de YO
Ante situaciones de tensión extrema los hay que encuentran consuelo en el chocolate, otros en el helado y YO en el queso. En las últimas semanas se hubiera comido al pakistaní de su barrio si alguien le hubiera fundido queso Cheddar por encima. YO se viste y para hacer prosperar cada capa se ve obligada a simular los movimientos de un luchador de sumo. Así consigue YO que le suba la faja antes conocida como braga, el pantalón y lo que consiga camuflar todo aquello que no justificaría ni el mejor guión de MAD MEN.
Leyó una vez que lo llamaban por venir porque no viene nunca. YO, que harta comer de hostias se ha vuelto mahometana, se ha especializado en ir a cazar montañas como otros persiguen huracanes o tormentas perfectas. Y ahora YO está decidida a ir a por aquello que está por venir para hacerlo llegar ya. YO es así. YO quiere ser así. YO está a punto de elegir sin marcha atrás ser así de modo constante. YO y Tú estáis aquí para verlo.
Leyó una vez que lo llamaban por venir porque no viene nunca. YO, que harta comer de hostias se ha vuelto mahometana, se ha especializado en ir a cazar montañas como otros persiguen huracanes o tormentas perfectas. Y ahora YO está decidida a ir a por aquello que está por venir para hacerlo llegar ya. YO es así. YO quiere ser así. YO está a punto de elegir sin marcha atrás ser así de modo constante. YO y Tú estáis aquí para verlo.
14.2.12
13.2.12
Magnify your happiness
No queda otra. Entusiasmarse. Buscar el lado bueno de las cosas. Atreverse a creer que se puede convencer a los otros de que los que aparentan generalmente, engañan.
Aprieta la mandíbula, mira a la pantalla, guarda silencio y ambos, mal que nos pese, nos mantenemos a la espera. Saturada. Harta. Semana de resoluciones. Semana de revoluciones. Lunes.
Aprieta la mandíbula, mira a la pantalla, guarda silencio y ambos, mal que nos pese, nos mantenemos a la espera. Saturada. Harta. Semana de resoluciones. Semana de revoluciones. Lunes.
7.2.12
Pienso luego insisto
No encuentro mi azul. He pasado un rato en una tienda de bricolage mirando tipos de pintura, esmaltes de diferentes colores, en definitiva, distrayendo mi mente de los malos presagios. Y ahora tengo unas ganas feroces de desmontar los muebles de la cocina y sus tiradores. Quiero pintarlos de blanco y restaurar con esmalte color plata los pomos. El salón vendrá más tarde, cuando encuentre mi azul. QUizá resulte cómico pero pensar en pinturas, decoraciones, proyectos, me hace sentir útil. Me hace sentir que hay algo que puedo controlar. Ordena mi mente. Me da templanza. Con todo, parece que los últimos días hace menos frío. Necesito un descanso. Siento que me están moliendo a palos. Soporto la tensión porque tengo experiencia en funerales. Sin embargo, para todo hay comentarios superfluos. Estás en una nube, no deberías marcharte. Si estuviera en una nube sería un oso amoroso y no tengo el pelo cubierto de pelo de colores. Pienso en mi padre y en mi hermano, pienso en el tiempo lejos de ellos, en hacer que valga la pena, pienso luego insisto.
6.2.12
Una habitación azul
Me apetece pintar el salón de azul oscuro, poner molduras blancas, añadir algún toque de verde lima. No es lo que la mayoría haría, es arriesgado, es poco convencional pero me apetece y no hago daño a nadie pretendiendo algo así. Claro que no estoy segura al 100% pero por qué hay que luchar tanto por cosas tan elementales. Los derechos fundamentales no detallan el caso pero estoy convencida de que lo contemplan.
3.2.12
1.2.12
El castillo de naipes
31.1.12
Veta de aquí!!
Cumplen años y nos utilizan. Se han apropiado del espacio. Abusan de nuestros sentimientos. Se aferran a las baldosas y nos desafían. No, el armario no piensa abandonar la casa. No gira en su camino hacia la puerta de salida. Me obliga a mutilarlo o a alzarlo de nuevo. Pero no lo haré. Si lo elevo me arriesgo a que en el proceso se deje caer sobre mí y sea yo entonces la que acabe mutilada. No me fío de sus bisagras, de su falsa bondad de madera milenaria. Ya lo intentó hace días cuando quiso amenazarme en la sala rompiendo la luna de uno de sus espejos. No tuvo suerte. No me alcanzaron sus cristales. Supongo que debió ser frustrante. Supongo que por eso mordió rabioso el marco de la ventana mientras lo deslizaba sirviéndome del sofá hasta echarlo en el suelo. Por mucho que exhiba sus molduras de rancio abolengo, me la tiene jurada como un vil pandillero.
Voy a pedir refuerzos. Serán otros los que lo saquen de aquí. Se ha vuelto peligroso. Ha perdido la veta y me observa amenazante desde el pasillo mientras duermo. Veta. Me has hecho daño, Veta. Veta de aquí!!
Voy a pedir refuerzos. Serán otros los que lo saquen de aquí. Se ha vuelto peligroso. Ha perdido la veta y me observa amenazante desde el pasillo mientras duermo. Veta. Me has hecho daño, Veta. Veta de aquí!!
30.1.12
Nosotros, que nos quisimos tanto
El salón en el dormitorio y el dormitorio en el salón. Cambio de escena. Una suite con galería donde la luz entra tamizada por la ventana; desayunar en un salon donde aprovechar al máximo la luz del día. Una apuesta por la claridad, por las reuniones con otros. Sin embargo, al salón aún se le nota que antes fue un espacio dedicado al sueño. Ahora la intimidad lo será más y la zona pública también. Cada cosa en su lugar.
Sin embargo, he luchado contra una nueva bestia, un armario de tres cuerpos y de más de 3 años, de cuando los muebles se hacían con madera sin reciclar y duraban épocas enteras. Un armario sin piezas. Un armario sólido, firme, que ahora descansa en el pasillo de la casa como un búfalo agonizante. De nuestro primer enfrentamiento no me quedan señales. En un par de ocasiones a punto estuve de quedar atrapada para siempre en aquella habitación sin posibilidad de escape. Y ahora nos queda la batalla última: salir del pasillo y avanzar hacia la calle. No sé si será posible. Será este martes, cuando anochezca. Ya os contaré entonces que ha sido de nosotros, que nos quisimos tanto.
Sin embargo, he luchado contra una nueva bestia, un armario de tres cuerpos y de más de 3 años, de cuando los muebles se hacían con madera sin reciclar y duraban épocas enteras. Un armario sin piezas. Un armario sólido, firme, que ahora descansa en el pasillo de la casa como un búfalo agonizante. De nuestro primer enfrentamiento no me quedan señales. En un par de ocasiones a punto estuve de quedar atrapada para siempre en aquella habitación sin posibilidad de escape. Y ahora nos queda la batalla última: salir del pasillo y avanzar hacia la calle. No sé si será posible. Será este martes, cuando anochezca. Ya os contaré entonces que ha sido de nosotros, que nos quisimos tanto.
23.1.12
Propósitos 2012
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor antes de pasar a mejor vida.
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor
Una vida mejor antes de pasar a mejor vida.
9.1.12
Preparando la reentrada.
copy: Banksy
Sí, debería haberlo hecho antes, un post a lo feliz 2012 o algo así. Pero confieso que no ha sido posible. Después de superar de modo convincente las fiestas estoy dedicada a que mi reentrada en la atmósfera del día a día resulte lo menos trágica posible. Disculpen las ausencias.
28.12.11
Being Beyoncé [a Christmas dream]
Sí, estas navidades Maremeva y yo cenamos como los Tudor, en plan regio, cada una a un lado de la mesa. Eso fue al principio, luego pasamos al modo barra. Supe que todo había ido bien cuando me recordé soñando que era Beyoncé. Mis piernas, qué piernas, qué cuerpo. La felicidad no es perfecta y anotaré que en mi sueño se produjeron ciertas alteraciones en la fuerza. Era Beyoncé, sí, pero tenía que solucionar una especie de enfrentamiento entre bandas para conservar mi casa. Todo dependía de mí y, quizá por eso, era incapaz de recordar la primera estrofa de una de mis canciones favoritas. Pedí a una de mis fieles que me soplara el contenido pero también ella parecía incapaz de acordarse. En realidad, había sido sobornada por el lado contrario para que me hiciera luz de gas. Sudaba. Creía que era la angustia de la responsabilidad pero no era eso, era la suma de la funda nórdica + Marcello que con la llegada de los primeros fríos me cuecen y enriquecen all night long. Yo era Beyoncé, una diva del soul estupendísima, una negraza de tomo y lomo, y lomazo más bien, y no me iba a dejar engañar así como así. Descubrí el pastel y me lo comí. Ahh, eso es el éxito, la magia de estas fiestas. Soñarse Beyoncé. El milagro de la Navidad. Después de eso, lo demás qué puede importar.
19.12.11
12.12.11
Y yo como si nada
Ni luces ni espumillón. Un ejército de papá no-eres no podrá conmigo estas fiestas*. Decididas a reflotar la familia con felinos, este año la Navidad se ha vuelto más interesante. Si se odian o no será otro capítulo pero por primera vez desde hace un lustro espero con ilusión la llegada de Maremeva y Greta a casa para pasar las fiestas. Después cualquier cosa puede ocurrir. Puedo empezar el año trabajando o puedo disfrutar de unas merecidas vacaciones. No more drama. Me niego a pasar por el aro de angustia de cada año. Bien es cierto que me importan muchas menos cosas o que me importan muy poquitas. Y sí, lo reconozco, ya no me esfuerzo tanto y paso mucho más de casi todo. No soy más feliz pero respiro un poco mejor. Es lo que hay.
28.11.11
Brisa y Brezo
Brisa y Brezo son hermanos. Brisa, sobre su hermano, tiene esa actitud de las hermanas pequeñas, empeñadas siempre en demostrarles a nuestros hermanos mayores que somos más fuertes. Brezo, debajo la separa con las patas traseras y delanteras, paciente, apretando lo justo para defenderse sin hacerla daño. Juegan. Seguramente se muerdan las orejas y se aplasten torpemente mientras pelean.
Son como nosotros, como éramos nosostros. Después de nuestras peleas yo me hacía las coletas de nuevo y me iba al cole. Y hasta que no tuvimos perro y empezó a mordernos a los dos cuando jugábamos esa era nuestra rutina. Las cosas de familia siempre suenan ridículas vistas desde fuera. Sin embargo, son fotos como esta las que me hacen recordar los momentos en que la vida parecía un lugar apacible. Nosotros entonces éramos como Brisa y Brezo, jugábamos ajenos a cualquier amenaza futura de extinción.
25.11.11
Algunas noches toca dormir, otras no. Últimamente las cosas se limitan a ser lo que parecen y la vida solo es vida a secas. A algunos les basta con eso. Algunos esperan que la vida sea solo lo que es. Otros, por el contrario, esperamos más de la vida. Que la vida sea lo que pretende ser es aburrido. No intervenir en nuestro destino es aburrido. Como Gonzálo Suárez yo empiezo a creer en el destino a posteriori. Eso me da un margen para pretender que la vida sea lo que yo busco o para buscar lo que pretendo conseguir. Y ahora empiezo a vislumbrar que es lo que quiero de la vida. Vivir sin más no me parece un milagro. El milagro es sobrevivir, vivir sobre la vida, aspirar a más, conseguir, conquistar. Y así llegar al amor pero al de verdad, llegar a casa y sentir que tengo un hogar donde las paredes cuentan mi historia. Que el hombre que ame me ame y que el hecho de amarnos nos complete a ambos. Amar para atraer a la risa, a la alegría, amar para compartir, para tirar del carro juntos y también, por qué no amar para disfrutar del sexo, de la lujuria, y luego aterrizar en abrazos tan abnegados como los cepos para osos. Amar para besarse, para sonreirse, para mirar sobre la taza del primer café de la mañana y desearse y contemplarse. Respeto. Piden respeto las cantantes de copla, los chulos y los chaperos. El respeto sí hay que tomárselo en serio y en serie, de modo constante. El respeto es el sistema de seguridad de un hogar. No se habla de respeto porque este se instala en las capas freáticas del amor mismo, no es posible el amor sin respeto. Y como decía Kiko Veneno: está muy bien eso del cariño, yo me comprometo pero no me des un dulce como a un niño, te estoy hablando de respeto. Y ahora dejo que la química haga su efecto y cierro mis ojos para seguir soñando un sueño.
Hoy he hablado con mi tío por teléfono. Hace poco le han operado de un cáncer de garganta pero ya está en casa y habla perfectamente, y se ríe. Me he emocionado. Después de la operación tenía miedo de oir su voz, de que al recuperar la voz el miedo se hubiera instalado en sus cuerdas vocales. Pero no, vibran con firmeza, como si te palmearan la cara al emitir cada palabra. Es el mismo. Sobre vive. Y lo que le queda. Pensé que me lo quitarían de a poquito, primero relegandolo al silencio y después a la tristeza pero no. Hoy puedo creer en el destino a posteriori y en el se cuenta que se pondrá bien. Buenas noches. Morfeo hoy se llama Stilnox, que es más tecno, pero ya me está arrastrando douxment hasta sus brazos.
24.11.11
22.11.11
Hacer el chino II
Si todos los que estamos hasta las gónadas de falsas promesas, de sueldos que desafían la ley de la relatividad, de nóminas que de puro congeladas deberían adjuntar cubitos de hielo, de reproducción imposible e improbable y sin tiempo para nada más que trabajar saltáramos a la vez de nuestros puestos de trabajo un día de forma definitiva y al unísono, ¿acaso no tendríamos el mismo poder que todos los chinos saltando a la vez para sacar a la tierra de su órbita? Pues eso. Los chinos son los nuevos dinosaurios, tienen todas las respuestas y prefieren ser discretos. Pero yo sinceramente no sería tan osada de empezar a cabrearlos. Ha llegado el momento de abandonar las tiendas de campaña y sacar las esterillas al portal de cada casa pagada con dificultad y sin ayudas. Y esperar. Todos chinos. Cada vez más.
21.11.11
Hacerse el chino
A la vista de los últimos resultados electorales, ha llegado el momento de hacerse el chino, salir a la puerta de casa, estirar la esterilla y sentarse a esperar...
20.11.11
Girl Panic
I came by invitation to General Chelsey Mayhem
and going on to somewhere
Yes I was going somewhere
A Single Random meeting with your eyes
and now I am beaten.
And now I'm going nowhere, I know I'm going nowhere
With all the voices in my head
The clever words I never said
Of all the things to happen
In a girl Panic
This traffic make it through my mind
It's a crush panic she's got me atomized
You beg me to get closer
Dress falling off your shoulder
The heat is wrapping 'round us
This city's strapped around us
Cause now I sense your mission
is my coming demolition
And you just hold me under
I know I'm going under
With all the voices in my head
The clever words I never said
And you just let it happen
In a girl Panic
This traffic make it through my mind
It's a crush panic, she's got me atomized
In a girl Panic, the Midnight traffic in her eyes
Like a hypnotic, and I am mesmerized.
You know you know I want you
I know you know I want you
With the voices in my head
The clever words I never said
And you just let it happen
In a girl Panic
This traffic make it through my mind
It's a crush panic, she's got me atomized
In a girl Panic
The Midnight traffic in her eyes
Like a hypnotic, and I am mesmerized.
In a girl Panic
It's a crush panic
She's a hypnotic,
It's a Girl Panic
17.11.11
Si no fuera por el frío
Necesidad de descanso, de hacer posible lo imposible: mantener el equilibrio, la calma. Me visitan mis parientes entre sueños. Me hacen la pascua cuando llegan las fiestas.
Se puede desarrollar una fobia inconsciente a las guirnaldas, a los papá-no-eres.
Se puede participar cada año en los saltos de nieve sin coger un ski, destrozarse la cintura haciendo slalom y aguantándose las ganas de querer tirarse en mitad de la pista y echar a llorar. Si no fuera por el frío, si no fuera porque esto es solo conmigo. He abierto la despensa esta mañana y no quedaba nada que llevarse a la boca, a los brazos.
Si no fuera por el frío, si no afuera aquí dentro sí. Frío, ganas de llorar, delirio, la misma locura de siempre, la misma ansiedad de siempre. Soy como una vieja maquinaria que reclama más madera! más madera!, y siento que talar un amazonas no basta para poder respirar. Me ahogo y no hay padre Karras que encuentre la manera de hacer que esto pare. Maldito sea.
14.11.11
Corresponsalía: El síndrome de albatros
El síndrome de albatros es un síndrome real. Al parecer, consiste en la incapacidad del paciente para superar el mal que lo aqueja lo que le empuja a aludir de modo constante a dicho mal. O algo así. También es el título de la última novela de Gonzalo Suárez que conversaba esta tarde con Enrique Vila-Matas en el Teatro Romea en Barcelona para presentar a su criatura. En el escenario dos escritores mayúsculos en una mesa minúscula. Un espectáculo contemplar sus piernas bajo la mesa, el único indicio de la timidez de ambos. Si solo atendiéramos a ese detalle cualquiera podría imaginar dos niños con su bata del colegio intentando describir cualquier cosa. La realidad no dista mucho de esa imagen. Hablan de cualquier cosa, hablan de la escritura, por supuesto, pero al tiempo se interrumpen creando sobre la marcha perspectivas imposibles. Ambos coinciden en señalar que lo normal es lo excepcional, que lo normal no existe en realidad. Cuando escriben, coinciden, piensan luego no existen. La realidad se detiene para que puedan aprehenderla y aprenderla. Vila-Matas observa que nada es lo que parece a ojos de un escritor y que si, por ejemplo, los marcianos nos visitaran sería más probable que pensaran que son los coches los que pueblan la tierra y no las personas. Escribir implica saber algo nuevo, reconocer algo que no se esperaba que apareciera en el texto. Escribir es divertido si entendemos que parte de esa diversión atiende a la desesperación que supone aceptar "la vida a secas". Alguien dijo una vez que solo a los idiotas les basta con la vida a secas. Por eso el escritor intenta atrapar la realidad mediante la escritura para evitar el dolor. Pienso en Joan Didion y su pensamiento mágico. Gonzalo Suarez cuenta como un día en el teatro María Guerrero se dio cuenta de que simulando la vida en un escenario se podía evitar el dolor "en directo". Eso es Hamlet. Porque cuando la vida irrrumpe se acabó la literatura. Y nos pasamos la vida como los habitantes de una población próxima a un volcán. Cada vez que este ruge, vomita ceniza y lo arrasa todo, los hombres de este pueblo vuelven a construir y pronto olvidan que el volcán está ahí y que en cualquier momento puede volver a arrebatárselo todo. Para eso nos sirven los libros, la literatura. Olvidamos el dolor y seguimos adelante. Por eso muchas veces, cuando nos ocurre algo, sabemos lo que nos pasa porque otros antes lo escribieron. Y ahí es donde los clásicos tienen sentido porque al leerlos podemos establecer un diálogo con muertos inteligentes. Algunos autores serán nuestros amigos, otros no. La existencia no es otra cosa que construir al pie del volcán. Para algunos. Otros permanecen esclavos de su dolor, carne de síndrome, puro albatros.
Si mal no recuerdo, el albatros es un pájaro monógamo que solo tiene un par de crias en su vida. Si mal no recuerdo algunas culturas representaban a Jesucristo como ese ave herida que luego encontró su paralelo en la imagen de la crucifixión con aquella herida supurante hecha con una lanza. Se me ocurre que la Iglesia ha pasado quizá demasiado tiempo lamiéndose la herida y el volcán ha seguido rugiendo para todos. Se me ocurre que tan obsesionados estaban con su herida que ni siquiera se dieron cuenta de las consecuencias de que el volcan rugiera. Hay que dejar que la gente reconstruya sus cabañas y no detener sus vidas obligandoles a mirar y temer al volcán.
La primera vez que el volcán arrasó mi vida era navidad. Supongo que todos tenemos algo de albatros y aunque nos llenamos de literatura, y gracias a que nos llenamos de literatura y por tanto tomamos conciencia de los otros y vivimos en los otros la vida con todo su jugo, a veces, solo en fechas señaladas, sentimos en nuestro interior cómo ruge el volcán y tememos irracionalmente que nos vomite encima. Pero la solución, la buena, es seguir construyendo bajo el volcán. En eso estamos.
Si mal no recuerdo, el albatros es un pájaro monógamo que solo tiene un par de crias en su vida. Si mal no recuerdo algunas culturas representaban a Jesucristo como ese ave herida que luego encontró su paralelo en la imagen de la crucifixión con aquella herida supurante hecha con una lanza. Se me ocurre que la Iglesia ha pasado quizá demasiado tiempo lamiéndose la herida y el volcán ha seguido rugiendo para todos. Se me ocurre que tan obsesionados estaban con su herida que ni siquiera se dieron cuenta de las consecuencias de que el volcan rugiera. Hay que dejar que la gente reconstruya sus cabañas y no detener sus vidas obligandoles a mirar y temer al volcán.
La primera vez que el volcán arrasó mi vida era navidad. Supongo que todos tenemos algo de albatros y aunque nos llenamos de literatura, y gracias a que nos llenamos de literatura y por tanto tomamos conciencia de los otros y vivimos en los otros la vida con todo su jugo, a veces, solo en fechas señaladas, sentimos en nuestro interior cómo ruge el volcán y tememos irracionalmente que nos vomite encima. Pero la solución, la buena, es seguir construyendo bajo el volcán. En eso estamos.
9.11.11
Volver a casa
Quedamos en un bar. A la hora acordada va llegando la gente. Cada cual se quita el abrigo, se sienta, pide algo. Sientes que estás en casa. Todos sonríen incluso cuando minutos antes quizá no lo hacían. Confirmas que qué bien, qué gusto, qué sensación tan de parchís, de estar en seguro o a las puertas de casa. Cada unidad familiar se congrega junto a las demás. Superhéroes planeando en torno a una cerveza, jamón regular, pan excelente y buenas historias. Risas. Pagamos a escote y lo del jamón nos lo tomamos a pecho. Pero que rico el pan, ciertamente. Salimos. Besos, adioses, tú a Boston y yo a California. La vida a veces es un anuncio de cerveza.
7.11.11
Greta
Pronto seremos uno más en mi familia. Todos gatos. Aquí os presento a Greta, futura compañera de Maremeva.
4.11.11
When You´re Smiling
No estaba tan nerviosa desde las navidades en que pedí al niño jesús ( i was born this way) que me trajera la boutique de la Barbie. ohh, cant't imagine. Ayer la prueba del bizcocho fue todo un éxito y hoy, a las 13:30 voy para que me pongan las piezas definitivas ya glaseadas*. Taaan bonitos mis nuevos dientes. Se acabó fingir que no me importaba, que no pasaba nada y que me daba igual. No amiguitos. Han sido dos años muy duros de operaciones y sonrisas contenidas, de mucha vergüenza por ser tan joven y estar así. Pero hoy se acaba. Hoy podré estrenar un montón de sonrisas nuevas, sonrisas con dedicatoria, sonrisas especiales. A partir de hoy voy a poder morder sin miedo, voy a poder reírme y no pensar en taparme la boca. Y va a dejar de doler y voy a dejar de tener miedo a sonreir. Es casi como si me obligaran a ser feliz o a ser agradable para poder presumir de mi nueva sonrisa.
Ignoro que siente la gente que lleva una prótesis pero yo confieso que ayer me emocioné porque me di cuenta de lo que suponía para mí volver a ser normal o parecerlo. Toda una experiencia. Cuando vea a los superhéroes les tendré preparada una sonrisa exclusiva, personal e intransferible. Saben que se lo merecen.
*pongo esta versión porque mi hermano y yo la cantábamos así por la casa. Al capitán de las sonrisas.In memorian.
3.11.11
Me siento extraña

Ir al dentista en halloween, el día de difuntos, todos los santos-all saints hay que reconocer que tiene su punto. Esta vez, atrás quedan las sesiones de cuatro horas injertando hueso de aquí allá, estos días todo pasa por el laboratorio. En realidad, todo se parece a un capítulo de Superestructuras pero sin tuneladora. Primero me pusieron unos pilares, lavirgendelpilardicen, los más altos, para elevar las encías; después me probaron los hierros, que se elevan sobre los pilares, y que hicieron de mi sonrisa un calco de la de Tiburón, malo maloso de las películas de 007. Hoy quiero confesar que esta tarde, quien me lo iba a decir, me prueban el bizcocho. Como Barbara Rey y Rocío Durcal en plena época del destape, confienso que me siento extraña. En realidad la "prueba de bizcocho" consiste en probar la cerámica ya fijada a los hierros para después pulirla y darle forma al diente. La acción de pulido se conoce como glaseado. Y es eso lo que me aliena. Hoy me prueban el bizcocho y mañana me lo glasean. La felicidad ah, ah, ah, me la dio tu amor, or, or. Hoy me prueban el bizcocho y mañana me lo glasean. Me encomiendo a lo más alto con un ruego, que estás no sean mis últimas palabras.
27.10.11
Es un luchador
En ocasiones, la vida nos obliga a fingir indolencia. Ocurre por saturación. No sabía en qué momento del combate habían cerrado sus brazos, cuándo había empezado a sentir la tensión de las cuerdas lacerando la piel de su espalda. Enrocado tras los guantes, estaba a decidido a consumir su voluntad resistiendo los golpes de su adversario, un enemigo a las puertas. Era consciente de que si cedía a los aldabonazos su cara saludaría un gancho directo que acabaría por proyectar su barbilla dibujando una elipse imposible. Eso, desde luego era en lo que pensaba mientras aguantaba los primeros golpes; Con los siguientes el contrario se difuminó, la masa, el público con él. Resistir era una cuestión de armonía.
Necesitaba ganar tiempo, tiempo para no solo acopiar todas las fuerzas sino el coraje, la determinación necesaria para, con un movimiento preciso, agudo, deslizar el brazo derecho, sirviéndose de la viscosidad propia de los guantes a estas alturas de la pelea, hasta el vientre de su oponente. Un golpe seco, un giro rápido y ganaría la ventaja del espacio abierto.
“Piensa , piensa. Vas a dejar que te venza? Haz que su vanidad lo confunda, deja que salga, que crea que te tiene vencido, que crea que a fuerza de golpear acabará por saludar con su puño a tu barbilla haciéndola dibujar una elipse imposible. Resiste, llévale ahí, recuerda que lo importante es amortiguar el ritmo de sus golpes, que cuando tu pecho se venza levemente hacia el frente para recuperar tus pulmones, busque el impacto; finge sorpresa y repliégate representando el fracaso de tus fuerzas. Resiste. Vamos. Puedes hacerlo. Recuerda lo que has aprendido en tantos años sobre el cuadrilátero, cable rojo o cable verde, tienes que desarticular su estrategia y tan pronto lo hagas golpear sin clemencia. “
Sabe que ése es el secreto. Sabe que va a lograrlo. Vencerá. Su compañero en el ring tambien lo sabe pero justo ahora empieza a confiar en que quizá esta vez, quizá por una vez, podría invertir la estadística, hacer ganar dinero a los insensatos que se atreven a apostar por su 50-1 Sabe que le va a ganar, sabe que solo puede seguir golpeando, caer en todos los tópicos, instar a su puño a que haga las veces de ariete. Sabe que cualquier día,incluso al momento siguiente, puede acabar contra las cuerdas. Pero ahora confía, necesita confiar en que puede vencer las defensa, esos dos haces verticales de músculo que le cierran el paso hacia el siguiente combate.
Ya no recuerda ni cómo empezó en esto, hace demasiado, ni siquiera recuerda como era originariamente su nariz, esa oda al cubismo cincelada a golpes de malas decisiones. Pero a ella le gusta, piensa. Se prepara. Ya está llegando el momento. Si o no es ahora una pregunta que solo puede responder él. Poco a poco regresa el ruido de fondo, se disocia, escucha la voz de su entrenador por encima de las del resto, nota el calor de la tela, el cuero, la respiración de el joven boxeador con el que hoy pelea. Respira , huele, siente en su paladar la confianza del novato y sabe con precisión de cirujano que ha llegado el momento del golpe final. Morir o vencer a la muerte. Luchar y ganar. Venimos desde muy lejos para rendirnos ahora. Bip-bip-bip “así, debo seguir el ritmo primero y después…”
-Después, señora, con el paso del tiempo, si se mantienen sus constantes como hasta ahora, confiamos en que su marido salga del coma.
- No me preocupa-dice ella- Mi marido es un luchador.
Necesitaba ganar tiempo, tiempo para no solo acopiar todas las fuerzas sino el coraje, la determinación necesaria para, con un movimiento preciso, agudo, deslizar el brazo derecho, sirviéndose de la viscosidad propia de los guantes a estas alturas de la pelea, hasta el vientre de su oponente. Un golpe seco, un giro rápido y ganaría la ventaja del espacio abierto.
“Piensa , piensa. Vas a dejar que te venza? Haz que su vanidad lo confunda, deja que salga, que crea que te tiene vencido, que crea que a fuerza de golpear acabará por saludar con su puño a tu barbilla haciéndola dibujar una elipse imposible. Resiste, llévale ahí, recuerda que lo importante es amortiguar el ritmo de sus golpes, que cuando tu pecho se venza levemente hacia el frente para recuperar tus pulmones, busque el impacto; finge sorpresa y repliégate representando el fracaso de tus fuerzas. Resiste. Vamos. Puedes hacerlo. Recuerda lo que has aprendido en tantos años sobre el cuadrilátero, cable rojo o cable verde, tienes que desarticular su estrategia y tan pronto lo hagas golpear sin clemencia. “
Sabe que ése es el secreto. Sabe que va a lograrlo. Vencerá. Su compañero en el ring tambien lo sabe pero justo ahora empieza a confiar en que quizá esta vez, quizá por una vez, podría invertir la estadística, hacer ganar dinero a los insensatos que se atreven a apostar por su 50-1 Sabe que le va a ganar, sabe que solo puede seguir golpeando, caer en todos los tópicos, instar a su puño a que haga las veces de ariete. Sabe que cualquier día,incluso al momento siguiente, puede acabar contra las cuerdas. Pero ahora confía, necesita confiar en que puede vencer las defensa, esos dos haces verticales de músculo que le cierran el paso hacia el siguiente combate.
Ya no recuerda ni cómo empezó en esto, hace demasiado, ni siquiera recuerda como era originariamente su nariz, esa oda al cubismo cincelada a golpes de malas decisiones. Pero a ella le gusta, piensa. Se prepara. Ya está llegando el momento. Si o no es ahora una pregunta que solo puede responder él. Poco a poco regresa el ruido de fondo, se disocia, escucha la voz de su entrenador por encima de las del resto, nota el calor de la tela, el cuero, la respiración de el joven boxeador con el que hoy pelea. Respira , huele, siente en su paladar la confianza del novato y sabe con precisión de cirujano que ha llegado el momento del golpe final. Morir o vencer a la muerte. Luchar y ganar. Venimos desde muy lejos para rendirnos ahora. Bip-bip-bip “así, debo seguir el ritmo primero y después…”
-Después, señora, con el paso del tiempo, si se mantienen sus constantes como hasta ahora, confiamos en que su marido salga del coma.
- No me preocupa-dice ella- Mi marido es un luchador.
20.10.11
Crónicas de Nueva York de Maeve Brennan
"Últimamente he dado paseos ovalados". Maeve Brennan
«Nosotros, neoyorquinos corrientes, éramos reyes y señores en todos esos lugares, aun en aquellos en que el dueño fingiera ser hosco o en los que lo fuese realmente. Podíamos elegir y encontrar nuestros restaurantes favoritos y disfrutar de una de las maneras de sentirnos en casa en esta ciudad. Es en la vida cotidiana, buscando restaurantes, tiendas y un lugar donde vivir, cuando encontramos nuestra vía para entrar en la ciudad. Y hay que encontrar una vía propia en Nueva York. Porque no es una ciudad hospitalaria. Es muy grande y no tiene corazón. No es encantadora. No es simpática. Es agitada, ruidosa y descuidada, es un lugar duro, ambicioso e irresoluto, no muy animado, y nunca alegre. Cuando relumbra, es muy muy brillante, y cuando no brilla, está sucia. Nueva York no hace nada por aquellos de nosotros que nos sentimos inclinados a amarla, excepto implantar en nuestro espíritu una morriña que nos confunde hasta que nos alejamos de ella, y entonces comprendemos por qué sentimos inquietud. En casa o lejos, sentimos añoranza de Nueva York, no porque Nueva York fuese mejor ni peor, sino porque la ciudad nos posee y no sabemos por qué».
«Nosotros, neoyorquinos corrientes, éramos reyes y señores en todos esos lugares, aun en aquellos en que el dueño fingiera ser hosco o en los que lo fuese realmente. Podíamos elegir y encontrar nuestros restaurantes favoritos y disfrutar de una de las maneras de sentirnos en casa en esta ciudad. Es en la vida cotidiana, buscando restaurantes, tiendas y un lugar donde vivir, cuando encontramos nuestra vía para entrar en la ciudad. Y hay que encontrar una vía propia en Nueva York. Porque no es una ciudad hospitalaria. Es muy grande y no tiene corazón. No es encantadora. No es simpática. Es agitada, ruidosa y descuidada, es un lugar duro, ambicioso e irresoluto, no muy animado, y nunca alegre. Cuando relumbra, es muy muy brillante, y cuando no brilla, está sucia. Nueva York no hace nada por aquellos de nosotros que nos sentimos inclinados a amarla, excepto implantar en nuestro espíritu una morriña que nos confunde hasta que nos alejamos de ella, y entonces comprendemos por qué sentimos inquietud. En casa o lejos, sentimos añoranza de Nueva York, no porque Nueva York fuese mejor ni peor, sino porque la ciudad nos posee y no sabemos por qué».
13.10.11
Refugiados
-bosita de arena de sílice
-bolsita de pienso
-cubeta pequeña arena
-1 juguete
-2 pares de bragas
-1 pantalón
-2 camisetas
-chaqueta
-pijama
-tabaco+tubos+máquina
-cepillo dientes
Lavar a 60º y dejar secar al aire.
Guardar en bolsa hermética.
Fumigación
72 horas fuera de casa refugiados en territorio amig@.
El rascar se va a acabar. : )
-bolsita de pienso
-cubeta pequeña arena
-1 juguete
-2 pares de bragas
-1 pantalón
-2 camisetas
-chaqueta
-pijama
-tabaco+tubos+máquina
-cepillo dientes
Lavar a 60º y dejar secar al aire.
Guardar en bolsa hermética.
Fumigación
72 horas fuera de casa refugiados en territorio amig@.
El rascar se va a acabar. : )
10.10.11
4.10.11
FUMIGACIÓN INMINENTE
Que yo recuerde, ni siquiera en mi adolescencia tuve tanto pánico a los puntos negros. Han pasado los años y aunque mi cutis no reviste gravedad, la visión de cualquier punto negro en mi pared hace saltar todas mis alarmas. Mis queridas amigas, mis compañeras de piso, esas grandísimas hijas de su especie, las chinches, han tomado la casa. Ahora me arrepiento de no haberle hecho ascos a nada nunca. Por eso he decidido volverme escrupulosa. A partir de hoy, os lo advierto, todo me dará asco y no intentaré acostumbrarme a nada. Esta actitud samurái tan mía me acabará obligando a darle las llaves a estas bichas y mudarme a otro lugar más apacible. Con todo soy feliz, sí, desesperadamente feliz porque con esta querencia mía a la catástrofe podría vivir en un clima tropical y tener lianas y vegetación extraña colgando desde el techo; podría vivir cerca del mar y tener una casa imán de tsunamis; o ser carne de tornado o de esa combinación tan cuca que es la de tornado y tsunami y que eleva a otro nivel la expresión "quieres arroz pues toma dos tazas".Qué hartura. Estoy cansada hasta de hablar del tema. Pero me debo a mi público. Ahora que la fumigación es inminente os informo de que una vez superada esta etapa, las siguientes entradas volverán a uno de esos temas que sé que os arrebata: mis dientes. Sería poco considerado por mi parte ya que me habéis acompañado hasta este punto que no os contara en que queda la Operación Final o lo que es lo mismo: la colocación de mis dientes definitivos. Estoy segura de que este capítulo estará lleno de situaciones trépidantes aptas para los públicos más exigentes. Y para añadir más emoción al asunto os garantizo que será en octubre, que lo de hacer las cosas por etapas no es para mí. Qué Benjamin Button me siento, dios de dios, de la puesta de dientes al horror a los puntos negros adolescente. Échaleguindasalpavopavo.com. Va por ustedes.
29.9.11
La oveja soy yo
No sé si cortarme un pecho y aceptar directamente mi nueva condición de amazona o llamar al chinchero. Porque sí, lo acepto, mi casa se ha convertido en un reducto selvático con clima mediterráneo. En mi casa habitan todo tipo de especies. Yo tengo chinches y Marcello, se confirma, tiene pulgas. También he visto peces plata, que no pican ni nadan pero se pasean a sus anchas por la casa. Un ejército de especies diminutas ha tomado el control. El domingo la aspiradora se dió de baja, suerte que empezó a oler a quemado y pude evitar la explosión y la consiguiente lluvia de insectos. Ríete tú del piromusical de las fiestas de la Mercé, eso sí que hubiera sido la bomba. No sé como será vivir entre gorilas y con niebla, pero aquí, incluso a pleno sol, resulta complicado. Y rídículo, mucho. Porque yo me rasco como Marcello y Marcello se acaricia contra todo para ver si se le bajan sus habitantes, que lo han convertido al pobre en su nuevo bus turístic de esta amazonía. Y lo normal es que yo me acaricie contra todo, que una es de natural mimoso, y que Marcello se rasque. Pero es lo que tienen estos cambios, que obligan a adaptarse al medio. Entre tanto nos visita maremeva, y las chinches que no son tontas, lo primero que han hecho ha sido darse un festín a costa suya. Con razón el tipo del juego aquel, Chincheando!, aparecía en una cama con cara de terror. Las chinches salen por la noche, bueno, no salen, se pegan durante el día como ninjas a la pared y luego se tiran desde lo alto cuando sube la temperatura. La monda. Haciendo "balconin" desde mi cabecero, las muy putas. Y luego, cuando ya me están chupando la sangre (que yo ya me dejo porque hay que dormir) Marcello sube a la cama, y como si acabaran de llegar a la Sagrada Familía, se lanzan como locas sobre mí a por su souvenir. Y ya se sabe, reunión de pastores, oveja muerta. Lo malo es que esta vez la oveja soy yo.
25.9.11
23.9.11
Haz que pare, padre Karras
Necesito un exorcismo. Hacer que pare. Necesito que no exista, que desaparezca. Me muero, cada vez que lo nombran, me sangran las heridas. Dicen su nombre y huelo azufre. El Ministerio informa: si te aisla, si te amenaza, si te grita, si, básicamente, te hace sentir que no vales nada, que no mereces nada, entonces...
No son solo los actos, también las palabras dejan a un hombre sin atributos. Deberían privarle de su nombre. Seguiría existiendo pero menos, sería pero mutilado.
He dejado de desayunar con su fantasma. Me levanto y vivo en paz. Soy feliz. Incluso, tímidamente, empiezo a conectar mis sentimientos con el mundo.
Ya no me doy asco,
ya no pienso cada día que no merece la pena despertarse.
No me ahogo,
no lloro,
no me engaño.
Sonrío, escribo, no mato a las plantas, cuido al gato. Cuido a mi madre. Quiero a mi madre. Soy exigente, luchadora, inteligente. Soy guapa. Soy deseable. Soy una mujer hermosa, inteligente y guapa. Tengo por amigos a un ejército de superhéroes.
No merezco que lo nombren ni que exista. Necesito detener esta emo-rragia.
No son solo los actos, también las palabras dejan a un hombre sin atributos. Deberían privarle de su nombre. Seguiría existiendo pero menos, sería pero mutilado.
He dejado de desayunar con su fantasma. Me levanto y vivo en paz. Soy feliz. Incluso, tímidamente, empiezo a conectar mis sentimientos con el mundo.
Ya no me doy asco,
ya no pienso cada día que no merece la pena despertarse.
No me ahogo,
no lloro,
no me engaño.
Sonrío, escribo, no mato a las plantas, cuido al gato. Cuido a mi madre. Quiero a mi madre. Soy exigente, luchadora, inteligente. Soy guapa. Soy deseable. Soy una mujer hermosa, inteligente y guapa. Tengo por amigos a un ejército de superhéroes.
No merezco que lo nombren ni que exista. Necesito detener esta emo-rragia.
22.9.11
Pesa-dila
Pesadilla, que nombre tan ridículo, tan poca cosa; que manera de disimular,de esconder el horror que se puede llegar a experimentar con un mal sueño. Pesadilla. Ensaladilla. No sirve para nada. Palabra inútil. Quizá sirva para devolvernos a la realidad, para sosegarnos. Has tenido una pesadilla, bueno, con ese nombre no debe ser grave. Se me pasa. Ya. PUES NO.
21.9.11
Remember 2001
Desperté
y mi cintura
estaba llena de palabras:
de te quieros malditos
de mortales miradas
de tus besos furtivos
entre rimas frustradas.
Desperté
y mi cintura
era una fiesta
con guirnaldas.
20.9.11
18.9.11
Lo sabían
Recuerda que estaba loca por él. Este verano tenía quince años, llevaba el pelo corto, y le habían comprado dos bañadores: uno amarillo flúor (estaban de moda) y otro verde y naranja en el que se podía leer "Call Me" seguido de un número de teléfono cualquiera. Eran otros tiempos y aquel bañador era políticamente correcto. Estaba delgada, nunca tanto como las demás, pero su índice de masa corporal era más que aceptable.Sin embargo, no tenía ni la más remota idea de aquello. Pero no fue ése el verano en que las cosas cambiaron, eso ya había empezado a ocurrir tres años atrás. Hasta la fecha seguía sin entender cómo funionaban las cosas. Quizá la culpa era del cole de monjas, todas chicas. Los chicos estaban ahí fuera, como los extraterrestes o los fenómenos paranormales.
Estaba loca por él y ya había besado a unos cuantos. Pero sin éxito. O mejor decir que éxito sí, mucho, demasiado, más del que era consciente y más del que podía comprender. Pero ese verano y ese invierno ella estuvo loca por él. Tenía cinco años más que ella. Era del grupo de los mayores, porque cuando tienes quince años siempre lo son. Tonteaban en la piscina, jugaban en el agua, ella se divertía y poco a poco se fue enamorando de él. Así funcionan las cosas a los quince años. Después todo se complica. Enamorarse es a esa edad una condición necesaria, como el carnet de la biblioteca o del videoclub. Enamorase y luego comenzar a imaginar besos de película, besos con travelling incluído, besos idiotas, mucho. Pero a menudo la realidad cuenta con unos escenógrafos pésimos. La primera vez que la besó estaban en su casa, la de él. La copa Davis, Roland Garros, no, por las fechas debía ser Wimbeldon, sí. La verdad es que ni entonces ni ahora le ha interesado lo más mínimo el tenis. Pero allí estaban besandose en el salón mientras se oía al juez de pista con sus noes recriminatorios. Cinco años a veces significan muchas cosas. Por eso la clandestinidad. Tan inocente como para no vivir aquello como algo de lo que presumir sino más bien como algo secreto, romántico, muy rosa. Las películas de las sobremesas del fin de semana han destrozado más de un imaginario adolescente. Y así fue un par de veces más ese verano. Besos clandestinos, besos y algún codo defensivo porque el amor que imaginaba solo consistia en eso, en besos, muchos besos. Y después movimientos raros, amigos que reprochan pero que reprochaban porque querían lo mismo, lo mismo pero para ellos; amigos protectores pero solo presuntamente. Y entonces, ¿cómo entender nada?¿Cómo saber quien era el malo? ¿Lo era ella acaso?
Tenía quince años y estaba enamorada de él y sí, lo pedía, lo pensaba, lo desaba porque si hubiera nacido cinco veranos antes entoces, estaba convencida, serían felices para siempre. Porque al principio lo que llamos amor se reduce a besos sin más y para siempre. Pero no fue así. Obvio.
Después de ese verano pasó de todo, pasó demasiado, pasó mucho que no hacía falta que pasase y los quince años se convirtieron en un lugar al que no volver jamás, ni siquiera con todo lo aprendido ahora, ni siquiera para tomarse la molestia de editar los recuerdos. Bueno, se decía, pero se deslizaba por un tobogán de desafecto y falta de autoestima. Con todo, aquel amor de quince años resulto inocuo. Lo supo cuando vino todo lo que vino después. Llovió, mucho, llovió todo lo que podía llover y algo más. Y durante años ella sintió que ya no la lluvia, sino un monzón se cernía sobre ella. Bueno, pensó otra vez, en ocasiones, esto es lo que hay. Las niñas buenas van al cielo y las malas, las malas invitan siempre a la última ronda. Con los años, los besos, y las copas se hicieron buenos amigos. Dejó de estar enamorada de él para enarmorarse de otros tantos con intensidad y final similares. Donde hay patrón no manda marinero. Y su patrón se repetía sin descanso. Lo bueno del tiempo, lo mejor que tiene el tiempo es que pasa, con mayor o menor rapidez pero pasa.
Hoy, veinte años después, recibe un mesaje suyo en el móvil. Lo bueno que tienen los años también es que curan heridas y las suyas hoy, mientras lee su mensaje, le quedan ya muy lejos. Contesta: "Estoy bien ¿y tú? " Algunas conversaciones deberían autodestruirse como los mensajes de los agentes secretos. Justo después de la primera frase. "Me he divorciado, estoy muy bien. Estoy en Alicante. Vente." WTF?!!! Por un momento se siente como una call girl, sí, porque además, mientras hablan o se escriben, lo mismo da, ella está con el mocho (su fregona deluxe ha querido caracterizarse para darle dramatismo a la escena) fregando la casa. Está pensando en su tía, la que dice que no tenía aspiraciones de pequeña y que tras dos neumonías casi ya no le quedan de mayor. Está pensando en que sus aspiraciones son de la última invasión de chinches que invadió su colchón. Porque ahora sí, los únicos vampiros que la liban son pequeños y es legal su exterminio. Mientras tanto él insiste. "Coge un avión. vente a Málaga. Cobarde." Y ella sigue pensando en que acaba de quemar la resistencia de su aspiradora y con ella gran parte de sus aspiraciones. Tengo un trabajo, dice, y al instante se da cuenta de que cada vez se está metiendo más en el personaje. Ahora está en el baño, echando salfumán al inodoro. Lleva una mascarilla puesta. Un cuadro. Pero se revuelve, quizá los vapores del salfuman sean buenos para estos asuntos, y decide defenderse escribiendo un par de frases rápidas que le den en plena línea de flotación (con los años es una ninja del rejoneo instantáno). El contrataca, rápido, con un par de frases que le hacen parecer sensible. Game Over. El sátiro e finito. Hablan como personas aunque queda claro que tras el divorcio él ya está pesando en la segunda ronda. Pero qué ridículo pretender erotismos tan burdos. Si él supiera que ella está mascarilla en cara y escobilla en mano limpiando el váter... La conversación acaba y a ella le da miedo salir a la calle: Quizá esta vez los ochenta hayan vuelto para quedarse. La coversación se acaba y ella piesa, mocho en mano, que a este paso lo siguiente será que volvamos a los árboles y que, después de eso, nuestros recién desarrollados pulgares tecnológicos nos devuelvan al modo anfibio. Donde quiera que estén, los dinosaurios se reirán de todos nosotros. En vez de trompetas escucharemos una carcajada interestelar venida de otro plantea. Los dinosaurios lo sabían. Por eso hiceron mutis por el foro. Los dinosaurios, que especie más elegante. Y no como nosotros, los monos.
Estaba loca por él y ya había besado a unos cuantos. Pero sin éxito. O mejor decir que éxito sí, mucho, demasiado, más del que era consciente y más del que podía comprender. Pero ese verano y ese invierno ella estuvo loca por él. Tenía cinco años más que ella. Era del grupo de los mayores, porque cuando tienes quince años siempre lo son. Tonteaban en la piscina, jugaban en el agua, ella se divertía y poco a poco se fue enamorando de él. Así funcionan las cosas a los quince años. Después todo se complica. Enamorarse es a esa edad una condición necesaria, como el carnet de la biblioteca o del videoclub. Enamorase y luego comenzar a imaginar besos de película, besos con travelling incluído, besos idiotas, mucho. Pero a menudo la realidad cuenta con unos escenógrafos pésimos. La primera vez que la besó estaban en su casa, la de él. La copa Davis, Roland Garros, no, por las fechas debía ser Wimbeldon, sí. La verdad es que ni entonces ni ahora le ha interesado lo más mínimo el tenis. Pero allí estaban besandose en el salón mientras se oía al juez de pista con sus noes recriminatorios. Cinco años a veces significan muchas cosas. Por eso la clandestinidad. Tan inocente como para no vivir aquello como algo de lo que presumir sino más bien como algo secreto, romántico, muy rosa. Las películas de las sobremesas del fin de semana han destrozado más de un imaginario adolescente. Y así fue un par de veces más ese verano. Besos clandestinos, besos y algún codo defensivo porque el amor que imaginaba solo consistia en eso, en besos, muchos besos. Y después movimientos raros, amigos que reprochan pero que reprochaban porque querían lo mismo, lo mismo pero para ellos; amigos protectores pero solo presuntamente. Y entonces, ¿cómo entender nada?¿Cómo saber quien era el malo? ¿Lo era ella acaso?
Tenía quince años y estaba enamorada de él y sí, lo pedía, lo pensaba, lo desaba porque si hubiera nacido cinco veranos antes entoces, estaba convencida, serían felices para siempre. Porque al principio lo que llamos amor se reduce a besos sin más y para siempre. Pero no fue así. Obvio.
Después de ese verano pasó de todo, pasó demasiado, pasó mucho que no hacía falta que pasase y los quince años se convirtieron en un lugar al que no volver jamás, ni siquiera con todo lo aprendido ahora, ni siquiera para tomarse la molestia de editar los recuerdos. Bueno, se decía, pero se deslizaba por un tobogán de desafecto y falta de autoestima. Con todo, aquel amor de quince años resulto inocuo. Lo supo cuando vino todo lo que vino después. Llovió, mucho, llovió todo lo que podía llover y algo más. Y durante años ella sintió que ya no la lluvia, sino un monzón se cernía sobre ella. Bueno, pensó otra vez, en ocasiones, esto es lo que hay. Las niñas buenas van al cielo y las malas, las malas invitan siempre a la última ronda. Con los años, los besos, y las copas se hicieron buenos amigos. Dejó de estar enamorada de él para enarmorarse de otros tantos con intensidad y final similares. Donde hay patrón no manda marinero. Y su patrón se repetía sin descanso. Lo bueno del tiempo, lo mejor que tiene el tiempo es que pasa, con mayor o menor rapidez pero pasa.
Hoy, veinte años después, recibe un mesaje suyo en el móvil. Lo bueno que tienen los años también es que curan heridas y las suyas hoy, mientras lee su mensaje, le quedan ya muy lejos. Contesta: "Estoy bien ¿y tú? " Algunas conversaciones deberían autodestruirse como los mensajes de los agentes secretos. Justo después de la primera frase. "Me he divorciado, estoy muy bien. Estoy en Alicante. Vente." WTF?!!! Por un momento se siente como una call girl, sí, porque además, mientras hablan o se escriben, lo mismo da, ella está con el mocho (su fregona deluxe ha querido caracterizarse para darle dramatismo a la escena) fregando la casa. Está pensando en su tía, la que dice que no tenía aspiraciones de pequeña y que tras dos neumonías casi ya no le quedan de mayor. Está pensando en que sus aspiraciones son de la última invasión de chinches que invadió su colchón. Porque ahora sí, los únicos vampiros que la liban son pequeños y es legal su exterminio. Mientras tanto él insiste. "Coge un avión. vente a Málaga. Cobarde." Y ella sigue pensando en que acaba de quemar la resistencia de su aspiradora y con ella gran parte de sus aspiraciones. Tengo un trabajo, dice, y al instante se da cuenta de que cada vez se está metiendo más en el personaje. Ahora está en el baño, echando salfumán al inodoro. Lleva una mascarilla puesta. Un cuadro. Pero se revuelve, quizá los vapores del salfuman sean buenos para estos asuntos, y decide defenderse escribiendo un par de frases rápidas que le den en plena línea de flotación (con los años es una ninja del rejoneo instantáno). El contrataca, rápido, con un par de frases que le hacen parecer sensible. Game Over. El sátiro e finito. Hablan como personas aunque queda claro que tras el divorcio él ya está pesando en la segunda ronda. Pero qué ridículo pretender erotismos tan burdos. Si él supiera que ella está mascarilla en cara y escobilla en mano limpiando el váter... La conversación acaba y a ella le da miedo salir a la calle: Quizá esta vez los ochenta hayan vuelto para quedarse. La coversación se acaba y ella piesa, mocho en mano, que a este paso lo siguiente será que volvamos a los árboles y que, después de eso, nuestros recién desarrollados pulgares tecnológicos nos devuelvan al modo anfibio. Donde quiera que estén, los dinosaurios se reirán de todos nosotros. En vez de trompetas escucharemos una carcajada interestelar venida de otro plantea. Los dinosaurios lo sabían. Por eso hiceron mutis por el foro. Los dinosaurios, que especie más elegante. Y no como nosotros, los monos.
15.9.11
14.9.11
Las cosas de la vida, las cosas del querer.
Mi equipo financiero está en contacto permanente con las principales bolsas del mundo. No tengo primas de riesgo, solo unas cuantas en Asturias y otra en Madrid y me consta que son buena gente. Siguendo la doctrinas del filósofo Escohotado he comprobado que no hay mal que resista a 36 horas de sueño y un prudente ayuno, y que de la piel pa' dentro mando yo. Yo soy mi estado soberano y no conozco otra frontera que las lindes de mi cuerpo. Dicho esto, acabo de modificar mi constitución y aunque sigo teniendo el mismo contorno de caderas, mi techo de gasto ha sido fijado hoy mismo, y de ahora en adelante a pesar de que a día de hoy es de uralita, confío en que pronto y gracias a las medidas tomadas con la inestimable ayuda de mi equipo financiero, pronto, muy pronto, será un techo con su aislante y una cubierta a prueba de bombas, la envidia de los ingenieros vaticanos. Entonces oireis campanas que nada tendrán que ver con el anuncio de un nuevo Apocalípsis financiero sino la señal inequívoca de que se me han concedido, finalmente y por derecho propio, mi nuevo par de alas. Acto seguido, los océanos se volverán chiquitos y los sobrevolaré todos. Mis superhéroes mientras tanto trazarán nuevos mapas llenos de direcciones secretas donde ser feliz. Dirigiré mi propia compañia aerea de la que seré el único miembro. Hasta entonces, estad tranquilos, yo ya hace un tiempo que soy millonaria, que si de una cosa estoy segura es de que el cariño verdadero ni se compra ni se vende ni se paga con dinero. : )
13.9.11
8.9.11
Las vírgenes encontradas
Me ha llamado. Me ha dicho que va a intentarlo, que se ha dado cuenta de que se estaba abandonando al sueño, escondida también en un lugar remoto ,tb de difícil acceso. Y me he emocionado. Quiero recuperarla. Necesito recuperarla. No podría haber elegido un regalo más perfecto.
Conociendo a Mastorna
GUIDO
¿Sería ésta la segunda vida, la vida verdadera? ¿Ésta la meta a la que debemos de llegar después de tantos años de miedos, de afanes, de soledad, de dolor? ¿Una vida tan pobre y amarga, todo para llegar a esta fiesta malhadada? ¿Es éste el reino de Dios? (con un grito desesperado) ¡Es imposible! Con todas mis fuerzas, con toda mi pasión, con toda mi inteligencia, con todo mi corazón yo grito: ¡es imposible que la muerte sea esto! ¡No debemos aceptarlo, no podemos aceptarlo!
El viaje de Mastorna. Federico Fellini.
¿Sería ésta la segunda vida, la vida verdadera? ¿Ésta la meta a la que debemos de llegar después de tantos años de miedos, de afanes, de soledad, de dolor? ¿Una vida tan pobre y amarga, todo para llegar a esta fiesta malhadada? ¿Es éste el reino de Dios? (con un grito desesperado) ¡Es imposible! Con todas mis fuerzas, con toda mi pasión, con toda mi inteligencia, con todo mi corazón yo grito: ¡es imposible que la muerte sea esto! ¡No debemos aceptarlo, no podemos aceptarlo!
El viaje de Mastorna. Federico Fellini.
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