18.10.10

Aniversarios



Hoy hace cinco años pero al hablar con ella parecía estar inmersa en otras cosas, entre otras cajas. Es su quinta mudanza en cinco años. Supongo que fue una consecuencia más de tanta pérdida lo que la convirtió en nómada y lo que nos desnortó al resto -lo pienso ahora y caigo en la cuenta de que para entonces ya no quedaba nadie, no quedaron ni los ratros ni los restos.

He hablado con ella hace escasos minutos y no le he dicho nada. La llamaré más tarde, justo antes de salir del trabajo y quedaremos en mi casa. No he dicho por qué la llamaba. Quería saber por su voz si estaba bien y su voz parecía estar bien e incluso ella parecía estar bien. Se hace raro tanto aniversario cada año. Se hace tonto tener que contar los años. Porque no significan nada más que un cómputo rancio.

Digo que hoy hace cinco años que mi hermano murió. Hace un par de horas y cinco años que mi hermano murió. Hace tb algunos minutos además de las horas y los años. Y mis palabras no valen más que las palabras mágicas de un truco que no sale; el conejo que se esconde en el sombrero, la paloma que anida en una axila, las cintas de colores decorando un esófago.

Hoy hace cinco años y la casa por barrer, pero estoy pintando las paredes, ensayando trucos nuevos, vomitando cintas de colores y trasladando las palomas a nidos de protección oficial. He empezado a estirar los brazos, a disfrutar de la lluvia a dejarme de historias y dejarme de lágrimas, de Bernarada Alba y de convento. Y sé que tú por fín, después de cinco años, amagas con sonrisas, guiñas los ojos y sonríes y piensas, como siempre, que ya lo sabías, que tenías razón, que ya era hora de ir remontando. Y con cariño me contemplas, y con cariño te recuerdo
con los ojitos bien secos, con los ojos bien abiertos.