15.3.12

Nesun Dorma

No hagamos de la vida un drama tan solo porque somos capaces. No nos dejemos vencer por la desesperanza. No nos creamos eso que de lo que todos hablan. Nada de lo que nos dicen es cierto. No estamos perdiendo batallas. No somos perdedores. No nos han vencido. Si somos capaces de ser felices ahora no nos habrán vencido. Nos están obligando a jugar una partida sin repartirnos las cartas pero sabemos contar. Nos asaltan fantasmas cada mañana. Nos llaman a una rebelión sonora y nos tienden mil trampas. Guardemos silencio. Seamos estrategas. Nesun dorma. Si somos fuertes, cuando esto termine, habremos vencido.

Yo iba de peregrina...

y me cogiste de la mano. Como escriba "hermosa andadura" una vez más esta semana, no respondo. Voy de cabeza hacia la luz y armadita hasta los dientes. Ay si eu te pego, Coelho...

14.3.12

El presente es todo lo que tenemos

Voy en el autobus y caigo en la cuenta de que la mayoría de las chicas que viajan conmigo no les saldrían las cuentas si, como yo hice ayer, dividieran su altura por su peso para averiguar su índice de masa corporal. Demasiada masa corporal para uno solo. Sin embargo, tanto ellas como yo intentamos sentirnos hermosas. Bajo en mi parada. Como siempre que paso cerca de un hospital miro con curiosidad las caras de la gente apostada en sus puertas. Pienso sin nostalgia en cuando fui uno de ellos y continúo caminando con cierto aire de suficiencia, con superioridad, rebañando el plato de mis miserias. Pienso en Dios y en si se merece la mayúscula con la que se le distingue. Pienso en Dios y concluyo que es el peor el estilista del mundo o un ingenuo. Un poco de sol y unos pájaros no son suficientes para comenzar el día con una sonrisa. La felicidad, nuestra felicidad, depende solo de lo que seamos capaces de inventar para disfrutar de ella. A pesar de que hayan cerrado las fronteras, de que resulte imposible abandonar Estocolmo. Estocolmo es ya un gueto en el que resistimos unos pocos privados de la capacidad de elegir nuestro futuro. Sin embargo, renovamos nuestras ilusiones no sin esfuerzo, intentamos depositar la esperaza en lugares secretos donde nadie la alcance. Es complicado. Elijo el optimismo de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia, me dijo un amigo hace unos días. Así que cada día me levanto y lo intento de nuevo. Sé que nada de lo que tenemos ahora es suficiente. Sé que todo lo que nos pasa ahora no es justo ni está en nuestras manos. Sé que nos están robando el futuro, que ya lo han hecho. El presente es todo lo que tenemos. Luchemos por eso.

28.2.12

Abandonar Estocolmo

Termino el índice, enumero las notas, separo capítulos y comienzo a leer por segunda vez. Ahora, por fin en silencio me doy cuenta de qué sentido tenían esas comillas y me decido a borrar mis notas a lápiz en los márgenes. Sin embargo me doy cuenta de que no tengo una mísera goma de borrar. En una casa donde uno puede encontrar todo tipo de gadgets esto resulta ridículo. Pienso en la miga de pan como alternativa, y me doy cuenta que aquella lectura compulsiva del Manual de los jóvenes Castores no fue en vano. No tengo goma de borrar y son las ocho de la tarde. La idea de esperar doce horas me parecería terrible de no ser porque tengo cosas peores en que pensar. Cosas peores o no, según se mire. Quizá cosas más complicadas. Decisiones unilaterales. Cable rojo o cable verde. Si me equivoco haré chas! y apareceré a vuestro lado. Hasta Marcello me mira desconcertado. Trae en la boca su juguete hasta el salón y lo suelta frente a mí. Marcello es un gato pero es un gato algo tenso esta tarde. Tenía previsto llorar pero soy imposible y me sale mejor con público. Iba a dedicar la tarde a compadecerme de mí misma pero no me sale. Nadie me va a decir lo que quiero oir o lo que debo hacer. No hay nadie a quien echarle la culpa si me equivoco, si algo sale mal. Supongo que la madurez era esto. Yo seré la responsable de mi decisión para bien o para mal. Sé que no aguanto más el trato que se da a la gente en mi lugar de trabajo. Me doy cuenta que no estamos programados para tomar decisiones unilateralmente. Pienso en lo mejor para mí y tengo remordimientos de conciencia. La última de la fila. Debería haber montado un grupo en los ochenta. Pero algo bueno ocurre: después de meses estoy aquí otra vez escribiendo lo que siento sin importarme quien lo lea. Estoy triste, asustada y a la vez siento que soy fuerte. Y lo soy más aún porque sé que no estoy sola. Esta vez creo que incluso cuento conmigo misma. QUizá sea ya hora de abandonar Estocolmo.

24.2.12

Historias de YO

Ante situaciones de tensión extrema los hay que encuentran consuelo en el chocolate, otros en el helado y YO en el queso. En las últimas semanas se hubiera comido al pakistaní de su barrio si alguien le hubiera fundido queso Cheddar por encima. YO se viste y para hacer prosperar cada capa se ve obligada a simular los movimientos de un luchador de sumo. Así consigue YO que le suba la faja antes conocida como braga, el pantalón y lo que consiga camuflar todo aquello que no justificaría ni el mejor guión de MAD MEN.
Leyó una vez que lo llamaban por venir porque no viene nunca. YO, que harta comer de hostias se ha vuelto mahometana, se ha especializado en ir a cazar montañas como otros persiguen huracanes o tormentas perfectas. Y ahora YO está decidida a ir a por aquello que está por venir para hacerlo llegar ya. YO es así. YO quiere ser así. YO está a punto de elegir sin marcha atrás ser así de modo constante. YO y Tú estáis aquí para verlo.

14.2.12

En confianza


Tú lo que quieres
es que me coma el tigre, 
que me coma el tigre, 
mis carnes morenas. 

13.2.12

Magnify your happiness

No queda otra. Entusiasmarse. Buscar el lado bueno de las cosas. Atreverse a creer que se puede convencer a los otros de que los que aparentan generalmente, engañan.
Aprieta la mandíbula, mira a la pantalla, guarda silencio y ambos, mal que nos pese, nos mantenemos a la espera. Saturada. Harta. Semana de resoluciones. Semana de revoluciones. Lunes.

7.2.12

Pienso luego insisto

No encuentro mi azul. He pasado un rato en una tienda de bricolage mirando tipos de pintura, esmaltes de diferentes colores, en definitiva, distrayendo mi mente de los malos presagios. Y ahora tengo unas ganas feroces de desmontar los muebles de la cocina y sus tiradores. Quiero pintarlos de blanco y restaurar con esmalte color plata los pomos. El salón vendrá más tarde, cuando encuentre mi azul. QUizá resulte cómico pero pensar en pinturas, decoraciones, proyectos, me hace sentir útil. Me hace sentir que hay algo que puedo controlar. Ordena mi mente. Me da templanza. Con todo, parece que los últimos días hace menos frío. Necesito un descanso. Siento que me están moliendo a palos. Soporto la tensión porque tengo experiencia en funerales. Sin embargo, para todo hay comentarios superfluos. Estás en una nube, no deberías marcharte. Si estuviera en una nube sería un oso amoroso y no tengo el pelo cubierto de pelo de colores. Pienso en mi padre y en mi hermano, pienso en el tiempo lejos de ellos, en hacer que valga la pena, pienso luego insisto.

Kind of blue