
- Piensa en tu novia- le ordenó Tom.
- Mi mujer - dijo él.
- Qué más da. Concéntrate en su cara.
Tom se concentró en la cara de la Perfeccionista-. ahora, concéntrate en su rasgo más hermoso - lo apremió Ambrose.
Tom se concentró en la nariz. Sintió la mano de Ambrose tocándole el corazón. A Tom le costaba respirar Ambrose le pasó la mano por detrás del corazón, apretó y salió un chorro de sangre que le salpicó en plena cara,.
- Podría ser eso- dijo Ambrose, echando de nuevo mano al bolsillo de atrás del pantalón para secarse la cara con el trapo.
- El qué? ¿ Qué es lo que podría ser?
- ¿ Cuándo fue la última vez que te lo limpiaron?
- Nunca me lo han limpiado.
- Me lo figuraba- dijo Ambrose-. Para esto voy a necesitar la Stewart.
Tom reconoció el fantasmas: era Jessica Kenmore. Su cabeza, su pecho, sus caderas y finalmente sus piernas fueron abriéndose paso hasta salir de su corazón. Salió flotando y se esfumó justo antes de tocar el techo ( continuará...)















No más rizos. El pelo al uno o al dos o al tres. Porque tenía ganas. Porque no me pienso privar de ser quien soy, sea quien sea.