
18.6.09
17.6.09
15.6.09
Lo bueno de escribir es escribir
"En una entrevista reciente, Grass declara: "He tomado conciencia muy tarde de algo que realmente es muy importante: lo bueno de escribir es escribir". Y tan importante: si lo bueno de escribir no es escribir, entonces ¿qué es lo bueno de escribir? ¿El dinero que ganas por escribir? ¿Las veces que sales en la tele por escribir? ¿Las tías a las que te ligas por escribir? Escribir por dinero es tan legítimo (o más) que escribir por vanidad, pero cualquier ejecutivo bien pagado gana más dinero que cualquier escritor, incluido Günter Grass; querer salir en la tele es tan legítimo (o más) que querer escribir una página perdurable, pero cualquier Belén Esteban suficientemente racial sale en la tele más a menudo que cualquier escritor, incluido Günter Grass; aspirar a ligarse a todo lo que se pone a tiro es tan legítimo (o más) que aspirar a escribir La Divina Comedia, pero cualquier portero de discoteca medianamente resultón liga más que cualquier escritor, incluido Günter Grass. No sé: estamos hartos de oír decir que la novela está en crisis, pero si ahora resulta que el autor de una de las grandes novelas del siglo XX ha tenido que llegar a los 87 años para descubrir algo que los escritores suelen descubrir en cuanto empiezan a escribir, entonces a lo mejor es verdad que también los novelistas tenemos un problema."
Javier Cercas, EPS. 14/06/09
12.6.09
Sir Lancelot
10.6.09
El tío Benigno
Yo querría tener un tío que se llamara Benigno. Tengo un tío que se llama Félix, que podría ser motivo de alegría en latín, pero ningún Benigno. Será por aquello de los orígenes celtas que ignoran la tradición nominal más serrana.
Si tuviera un tío que se llamara Benigno, podría utilizar su nombre a modo de oasis. Podría llamar a su casa y preguntar: " ¿Está Benigno?" y sentirme mucho mejor al escuchar " Sí, si, Benigno. Ahora se pone" El tío Beni sería mi placebo sopinstant. Pero si uno no tiene un tío que se llame Benigno, y tiene que esperar el resultado de una biopsia( de quién sea), que es al estado del ánimo lo mismo que una sobredosis de coles de bruselas, solo se me ocurre tirar del placebo universal por excelencia, la cerveza, que como la coca-cola lo mismo sirve para un roto que para un descosido.
Así que no sé cómo me lo voy a montar porque como sólo tengo un tío que se llama Félix, voy a tener que llamar a su casa y preguntar por él. Se me ocurre que quizá funcione si lo intento en latín: "Habemus felix?" "Habemus, habemus" Y yo con mi sonrisa recién estrenada ya me sentiré mejor: "Tío Félix, que si te vienes a tomar una cerveza. ¿Sí? "
Bonen, bonen.
Si tuviera un tío que se llamara Benigno, podría utilizar su nombre a modo de oasis. Podría llamar a su casa y preguntar: " ¿Está Benigno?" y sentirme mucho mejor al escuchar " Sí, si, Benigno. Ahora se pone" El tío Beni sería mi placebo sopinstant. Pero si uno no tiene un tío que se llame Benigno, y tiene que esperar el resultado de una biopsia( de quién sea), que es al estado del ánimo lo mismo que una sobredosis de coles de bruselas, solo se me ocurre tirar del placebo universal por excelencia, la cerveza, que como la coca-cola lo mismo sirve para un roto que para un descosido.
Así que no sé cómo me lo voy a montar porque como sólo tengo un tío que se llama Félix, voy a tener que llamar a su casa y preguntar por él. Se me ocurre que quizá funcione si lo intento en latín: "Habemus felix?" "Habemus, habemus" Y yo con mi sonrisa recién estrenada ya me sentiré mejor: "Tío Félix, que si te vienes a tomar una cerveza. ¿Sí? "
Bonen, bonen.
8.6.09
2.6.09
Orden del día
A qué viene la noche si no es buscando pájaros. Sobre la profundidad que abraza mi balcón, asisto sin palabras a la manera ciega y astuta, sus lápices infatigables, el pausado latido del corazón. Por eso he abandonado el sueño, saliendo de sus manos por un infinito estudio y una segura consecración. Ahora estoy enteramente en la actitud nocturna que las horas más graves exigen. Huyo de los relojes, establezco distancias invariables de mi cuerpo al llamado de timbres y campanas. Sostenido en mi balcón por una paciencia osada, miro llenarse la calle de topacios, en una sorda batalla de sustituciones, hasta que las aristas de toda contrucción son arrasadas por la manera de lo que viene y las aguas de la sombra ascienden, con aspirados torbellinos silenciosos, hasta mi refugio. A qué viene la noche si no es buscando pájaros. Cuando está junto a mí, abro los brazos, la bebo profundamente y me dejo ir, ya olvidado de resistencias, como un halcón fulminado o una construcción gótica. Julio Denis, XLI
Papeles inesperados, Julio Cortázar. Alfagurara, 2009.
1.6.09
31.5.09
28.5.09
25.5.09
24.5.09
20.5.09
19.5.09
18.5.09
La culpa es de uno
Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido
todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron
hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor
con un solo pronostico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha
creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo
hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno
ahora estoy solo
francamente
solo
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado
antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno
con los ojos bien secos
por si acaso
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
un derrumbe de algún modo previsto
ah pero mi tristeza solo tuvo un sentido
todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron
hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor
con un solo pronostico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras
y despacito
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí nomás lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha
creo que tenés razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo
hace mucho muchísimo
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno
ahora estoy solo
francamente
solo
siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado
antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno
con los ojos bien secos
por si acaso
miro como te vas adentrando en la niebla
y empiezo a recordarte.
Mario Benedetti
El Aguafiestas
Como si la policia hubiera llamado a mi puerta, como en las películas:
Es usted, Usted?
Sí, soy Yo.
Ha muerto.
No. No es cierto.
No es verdad. Lo han escrito en los periódicos pero no puede ser verdad. ¿Qué necesidad tiene nadie de que algo así sea cierto? Dicen que es esto lo que le pasa a los que se quedan. Pero ¿ Hemos de ver como la geografía emocional de toda nuestra vida va colándose por las grietas hacia otra dimensión? Qué pasó la semana pasada, qué está pasando ésta. ¿Acaso alguién ha decidido hacer limpieza?
Recuerdo el ejemplar de Inventario que compartía con mi hermano, y cuyo lomo tuvo que sujetar con scotch, un sobrante de cuando nuestra madre trabajaba en 3M. Sin embargo, muy en su línea, compró un ejemplar nuevo para que el otro, ya destrozado, pudiera descansar en la estantería. Y después seguimos. Suma y sigue. Y nuestra biografía amorosa se fue plegando a muchos de sus versos. Y nuestra soledad aprendió a consolarse en el jardín botánico, a esperar la esperanza convertida en piedritas en la ventana ( a pesar de vivir en un sexto). Supimos de Juan Helman y de Roque Dalton, entre otros tantos.
Mi hermano era el mayor. Al principio era él el que compraba los libros, los discos. Yo empecé más tarde. Pero él se encargó siempre de que no hiciera falta esperar. A veces siento que se está borrando nuestra historia. Y salgo a comprar el siguiente libro de poemas o el siguiente disco para dejarlo sin abrir pero para llevarlo a casa, para poner nuestra memoria a salvo. Para hacer como si no se notara, para hacer que no se note. Para ignorar que alguien ha escrito en los periódicos que ha muerto y que otros siguen cayendo en la misma trampa.
Te lo dicen y no te lo crees. Es lo que suele pasar. Y te acuerdas de aquella canción que... o aquel poema que... y qué decir del cubierto que sobra en la mesa, la broma que ya no se puede compartir o el cabreo que nada le importa a las paredes de todas esas casas que no saben nada de lo vuestro.
Te lo dicen y no te lo crees pero en el breve espacio que eliges darte cuenta, duele como si lo fueran a prohibir.
Una lástima, Don Mario. Si no le importa, dele recuerdos. Viniendo de usted, estoy segura, sabrá agradecérselo.
13.5.09
Whale Thing

"La invitación era la imagen de una ballena. Era una ballena auténtica, una fotografía de una ballena de verdad. Examiné sus diminutos y sabios ojos y me pregunté dónde se encontraría en aquel momento. ¿ Estaría viva y nadando, o habría muerto hacía ya mucho tiempo, o se encontraría moribunda en ese preciso instante? Cuando muere una ballena, va cayendo al fondo del mar muy lentamente, y tarda un día entero en caer. Los demás peces la ven caer, como si fuera una estatua gigante o un edificio, pero lentamente, muy lentamente. Centré toda mi atención en aquel ojo. Trataba de meterme en su interior, de llegar hasta la ballena de verdad, la ballena moribunda y susurré: No es culpa tuya".
Miranda July, Nadie es más de aquí que tú. Seix Barral.
12.5.09
11.5.09
7.5.09
6.5.09
El tobogán

Me hacía taanta ilusión. El primer día de colegio de mi vida sólo pensaba en una cosa: ser la primera en llegar al tobogán a la hora del recreo. Jamás había subido a uno, pero me imaginaba aquello como la experiencia definitiva... para una niña de cuatro años. Y así fue: sonó el timbre, y yo me hice fuerte entre las demás niñas y llegué la primera a las escaleras del tobogán. Subí y subí, y al llegar arriba me entró miedo, miedo de doblar las piernas, miedo de no saber como sentarme para deslizarme; y era miedo, vértigo, porque antes de ese día no había tenido pruebas que me hicieran tomar nota de lo que hoy es ya uno de mis "must" vitales: no estoy capacitada para la carrera, el salto, ni niguna otra actividad que requiera agilidad. Aunque soy muy flexible. ;) Fue entonces cuando otra niña, dominada por un ansia similar a la mía, me dió un empujoncito que hizo que me precipitara...directamente contra el suelo.
La primera vez que subí a un tobogán no me deslicé por él...me tiré de él, y fue así como así pude descubrir: que si me caigo, incluso si no hay nadie para escucharlo, hago un ruido que lo flipas. Mi primera semana de colegio me quedé en casa y mi diversión durante esa semana se tradujo en salir cada mañana corriendo hasta el espejo de la habitación de mis padres para ver como la mitad de mi cara, la que paró el golpe, cambiaba de color cada día: morado, amarillo, verde... y además estaba encantada con la súper jeringuilla que me regalaron en urgencias!!! "Pobre megacéfala", pensarían. Pero la inflamación bajó y supongo que así fue como empezó todo, para que engañarnos. Eso sí, lo que nunca, jamás, jamás, me había parado a pensar es que un día, 30 años después encontraría una imagen que resumiera a la perfección aquel momento que lo cambió todo. Qué cosas...
4.5.09
29.4.09
Escribo en cautividad
cosas estúpidas o plagadas de fallos. Cometo errores. En la cama, me susurras algo, quizá maravilloso, espero que maravilloso, para esta historia inventada, cómo no, algo maravilloso, y un mechón de pelo se interpone entre nosotros. Y yo no entiendo nada pero te sonrío todo, o eso creo, te sonrío o eso creo a pesar del escorzo imposible con el que me entrego a mi sonrisa, maravillosa también, y toda para ti. Escribo en cautividad, donde no debo: por las mañanas entre sueños, por el día en el trabajo, ojalá, entre tus brazos. Pero mi escritura es furtiva, proscrita y lo que escribo se me cae de la boca, se me sale por las uñas, por las teclas. No pienso lo que escribo. Sigo el rítmo de la música que suena y que me aisla y me devuelve a mi laberinto (para que tú vengas a buscarme tirando del hilo) Escribo para cometer errores, para contarlos, para que se me noten. Escribo más que hablo, si es posible . Conozco un refugio para palabras huérfanas; palabras con erratas, con grafías desRAEpadas, torpes, infelices, solitarias, tristes. Palabras que, como yo, no tienen boca que llevarse a la boca. Ven pronto, ven a quebrarme los paréntesis, que me voy a comer los barrotes de tanto equivocarme.28.4.09
26.4.09
Le voyeur
Me besas. Para decirme adiós, me besas. Y una oscura esquina nos contempla. Sin decirme nada. Me besas. Y quisiera ser capaz de estar ahí para recibir tu beso y quisiera poder verlo de lejos. Si no hay nadie para verlo, acaso existe el beso? Podré olvidar el beso? Si no estoy ahí para sentirlo, podré sentir ese beso? Acaríciame la cara, abrázame, pellízcame incluso si lo crees necesario pero no me dejes sin el recuerdo de nuestro último beso esta noche en que, para decirme adiós, me besas mientras una oscura esquina nos contempla.
25.4.09
Un globo, dos globos, tres globos...

La Luna es un globo que se le escapó. No tenía nada que decir o no quería decir nada. Mejor callar. Si no dice nada quizá nadie se entere. Quizá no haya de que preocuparse. Parece que sólo queda sentarse a esperar a que, en cualquier momento, la historia se repita: un globo, dos globos, tres globos y también la luna puede saltar en mil pedazos. Y no quiere ni pensar en cómo sigue la canción. Quizá, sencillamente, se precipite hacia su fin o hacia el vacío.
En Méjico una epidemia ha hecho que las autoridades sanitarias no recomienden los abrazos, las muestras de cariño. A dónde vamos a parar. Sabe que ella es Bird, Charlie Parker, y nada sabe de administrar los silencios, de ser como Miles. Si fuera capaz de eso quizá no fuese capaz de sentirse tan sola y todo podría resolverse en un excueto y despreciativo: " So what". Pero ella sabe que en esta historia será la que se muera de un ataque de risa.
Y ahora solo piensa en el camino hasta la siguiente fiesta, en el camino hacia la siguiente sonrisa, en que ninguna de las cosas que hacen boom decida hacerlo esta noche, mientras calla, o lo intenta, o baila. Y puede que también deje que la besen aunque no esté preparada. Porque hay besos que abren puertas, que te arrancan de Oz, te devuelven a casa y otros que te alejan de ella, y no le parece mal, tener un plan B, un plan de huída que le aleje de todo lo que lleva su nombre.
20.4.09
17.4.09
16.4.09
15.4.09
14.4.09
12.4.09
Ni siquiera la lluvia
Con sólo mirarme me liberas,
aunque yo me haya cerrado como un puño
siempre abres
pétalo a pétalo mi ser,
como la primavera abre con un toque
diestro y misterioso su primera rosa.
Ignoro tu destreza para cerrar y abrir
pero, cierto es que algo me dice
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas.
Nadie, ni siquiera la lluvia, tiene manos tan pequeñas
E. E. Cummings
No murieron por amor
Ray Loriga
Ahora resulta que no murieron por amor, ni Silvia, ni Mariano José, ni Cessare. Ahora una gente muy lista ha descubierto por fin la verdadera causa de sus males. Plath era bipolar, a Larra le dolía España, a Pavesse dos neuronas le pusieron la zancadilla en Taormina. Al final uno no es dueño ni de las razones de su muerte. La tristeza es confusión, el mal de amores se puede reproducir químicamente en un laboratorio de Wisconsin, el universo da vueltas en Bélgica, debajo de la hierba.
Las pistolas no las cargaba el diablo, que no existe; a los hombres no les pueden las causas más nobles, sino una pequeña disfunción en el córtex. Al tobillo de Aquiles no le pasaba nada, Sansón no perdió el pelo sino la autoestima. Salomé no tenía nada mejor que poner en su bandeja. Noé odiaba a sus vástagos mucho antes de que empezaran a reírse de él. La enfermedad de la mujer de Lot no era la melancolía.
Los forenses son de verdad una gente prodigiosa porque, ante los pedazos de un dolor, se inventan un mero accidente. Por el mismo estrechísimo camino, los cronistas deportivos convierten una proeza en la justificación de un método. Dios salve a Maradona que sigue estando loco sin que nadie sepa exactamente por qué.
También puede ser que seamos precisamente lo que no aparece en las radiografías. Eso que decía Foster que se perdía en la traducción. O las manos tan pequeñas de E. E. Cummings, que, gracias a su tamaño diminuto, desafiaban a todas las lluvias.
Cuando Lawrence de Arabia se convierte en geopolítica, puede que de pronto el desierto ya no valga para nada.
Si me preguntan a mí, La javanesa de Gainsbourg es la mejor canción de la historia sin que nadie tenga ningún derecho a discutirlo, y por si fuera poco, en la habitación de al lado suena siempre Glenn Miller.
Los médicos de la muerte lo curan todo demasiado tarde, pero hay ejércitos que caminan por encima de los médicos de la muerte. El comandante Cohen sigue avanzando. Lo más hermoso de Dios es su misterio, pero eso ya lo sabe todo el mundo. Hablar de Dios es también una manera de ser presumido. Las margaritas siempre dicen no, digan lo que digan las margaritas.
Si morir no fuese tan fácil, vivir no tendría ninguna gracia. A veces, y a pesar de todo, nos regalan las joyas que no merecemos. El milagro de la vida debe ser éste. Los diamantes, por otro lado, no son el mejor amigo de una buena chica, y al menos mi corazón dont belong to Daddy.
TintÍn era homosexual y fascista; Hadock, y eso se veía venir, tenía un problema con la bebida. Milú se calla lo que sabe. Los superhéroes de la Marvel no son bobos en esquijama, sino la metáfora multicolor de algo muy, muy, muy complejo, por más que a los que hemos leído dos libros nos resulte muy, muy, muy aburrido.
Lo más asombroso de envejecer es que te cuenten tu propia vida dos veces. Todo el mundo opina. Se repiten las jugadas a cámara lenta como si la acción pudiese ser considerada. La acción ya no importa. Importa más esta manera de sentarnos alrededor de la cama de la princesa, como los siete mil enanitos.
Lo cierto es que la vida cuanto más la cuentan los que no han vivido, más asco da. Pero de alguna manera nos empeñamos en seguir viviendo. Tal vez porque aún recordamos el segundo en el que nada estaba aún escrito.
La más grande de las pasiones es la compasión, la única virtud es la paciencia. Todas las frases hermosas esconden pensamientos menores.
Kissinger es un asesino y ya está claro que hemos votado casi siempre al hombre equivocado. La historia, por otro lado, no es mejor que nosotros.
Y hasta es posible que a pesar de todo, y digan lo que digan los neurólogos y los santos, casi todos los que han muerto murieran por amor.
Y sin poder evitarlo.
Ahora resulta que no murieron por amor, ni Silvia, ni Mariano José, ni Cessare. Ahora una gente muy lista ha descubierto por fin la verdadera causa de sus males. Plath era bipolar, a Larra le dolía España, a Pavesse dos neuronas le pusieron la zancadilla en Taormina. Al final uno no es dueño ni de las razones de su muerte. La tristeza es confusión, el mal de amores se puede reproducir químicamente en un laboratorio de Wisconsin, el universo da vueltas en Bélgica, debajo de la hierba.
Las pistolas no las cargaba el diablo, que no existe; a los hombres no les pueden las causas más nobles, sino una pequeña disfunción en el córtex. Al tobillo de Aquiles no le pasaba nada, Sansón no perdió el pelo sino la autoestima. Salomé no tenía nada mejor que poner en su bandeja. Noé odiaba a sus vástagos mucho antes de que empezaran a reírse de él. La enfermedad de la mujer de Lot no era la melancolía.
Los forenses son de verdad una gente prodigiosa porque, ante los pedazos de un dolor, se inventan un mero accidente. Por el mismo estrechísimo camino, los cronistas deportivos convierten una proeza en la justificación de un método. Dios salve a Maradona que sigue estando loco sin que nadie sepa exactamente por qué.
También puede ser que seamos precisamente lo que no aparece en las radiografías. Eso que decía Foster que se perdía en la traducción. O las manos tan pequeñas de E. E. Cummings, que, gracias a su tamaño diminuto, desafiaban a todas las lluvias.
Cuando Lawrence de Arabia se convierte en geopolítica, puede que de pronto el desierto ya no valga para nada.
Si me preguntan a mí, La javanesa de Gainsbourg es la mejor canción de la historia sin que nadie tenga ningún derecho a discutirlo, y por si fuera poco, en la habitación de al lado suena siempre Glenn Miller.
Los médicos de la muerte lo curan todo demasiado tarde, pero hay ejércitos que caminan por encima de los médicos de la muerte. El comandante Cohen sigue avanzando. Lo más hermoso de Dios es su misterio, pero eso ya lo sabe todo el mundo. Hablar de Dios es también una manera de ser presumido. Las margaritas siempre dicen no, digan lo que digan las margaritas.
Si morir no fuese tan fácil, vivir no tendría ninguna gracia. A veces, y a pesar de todo, nos regalan las joyas que no merecemos. El milagro de la vida debe ser éste. Los diamantes, por otro lado, no son el mejor amigo de una buena chica, y al menos mi corazón dont belong to Daddy.
TintÍn era homosexual y fascista; Hadock, y eso se veía venir, tenía un problema con la bebida. Milú se calla lo que sabe. Los superhéroes de la Marvel no son bobos en esquijama, sino la metáfora multicolor de algo muy, muy, muy complejo, por más que a los que hemos leído dos libros nos resulte muy, muy, muy aburrido.
Lo más asombroso de envejecer es que te cuenten tu propia vida dos veces. Todo el mundo opina. Se repiten las jugadas a cámara lenta como si la acción pudiese ser considerada. La acción ya no importa. Importa más esta manera de sentarnos alrededor de la cama de la princesa, como los siete mil enanitos.
Lo cierto es que la vida cuanto más la cuentan los que no han vivido, más asco da. Pero de alguna manera nos empeñamos en seguir viviendo. Tal vez porque aún recordamos el segundo en el que nada estaba aún escrito.
La más grande de las pasiones es la compasión, la única virtud es la paciencia. Todas las frases hermosas esconden pensamientos menores.
Kissinger es un asesino y ya está claro que hemos votado casi siempre al hombre equivocado. La historia, por otro lado, no es mejor que nosotros.
Y hasta es posible que a pesar de todo, y digan lo que digan los neurólogos y los santos, casi todos los que han muerto murieran por amor.
Y sin poder evitarlo.
11.4.09
10.4.09
Sálvese quien pueda

Puedo volver, puedo callar, puedo forzar la realidad.
Puedo doler, puedo arrasar, puedo sentir que no doy más.
Puedo escurrir, puedo pasar, puedo fingir que me da igual.
Puedo incidir, puedo escapar, puedo partirme y negociar la otra mitad.
Puedo romper, puedo olvidar, puedo comerme la ansiedad.
Puedo salir, puedo girar, puedo ser fácil de engañar.
Puedo joder, puedo encantar, puedo llamarte sin hablar.
Puedo vencer, puedo palmar, puedo saber que sin vosotros duele más.
Puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera.
¡Hay tanto idiota ahí fuera!
Puede ser que haga de la rabia mi flor y con ella mi bandera.
¡Sálvese quien pueda!Puedo torcer, puedo lanzar, puedo perderme en la obviedad.
Puedo servir, puedo cansar, puedo saber que sin vosotros duele más.
Puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera.
¡Hay tanto idiota ahí fuera!
Puede ser que haga de la rabia mi flor y con ella mi bandera.
¡Sálvese quien pueda!
Puedo torcer, lanzar, perderme en la obviedad.
Servir, cansar, saber que sin vosotros duele más.
Puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera.
¡Hay tanto idiota ahí fuera!
Puede ser que haga de la rabia mi flor y con ella mi bandera.
¡Sálvese quien pueda!
¡Sálvese quien pueda!
¡Hay tanto idiota ahí fuera!
Puedo doler, puedo arrasar, puedo sentir que no doy más.
Puedo escurrir, puedo pasar, puedo fingir que me da igual.
Puedo incidir, puedo escapar, puedo partirme y negociar la otra mitad.
Puedo romper, puedo olvidar, puedo comerme la ansiedad.
Puedo salir, puedo girar, puedo ser fácil de engañar.
Puedo joder, puedo encantar, puedo llamarte sin hablar.
Puedo vencer, puedo palmar, puedo saber que sin vosotros duele más.
Puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera.
¡Hay tanto idiota ahí fuera!
Puede ser que haga de la rabia mi flor y con ella mi bandera.
¡Sálvese quien pueda!Puedo torcer, puedo lanzar, puedo perderme en la obviedad.
Puedo servir, puedo cansar, puedo saber que sin vosotros duele más.
Puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera.
¡Hay tanto idiota ahí fuera!
Puede ser que haga de la rabia mi flor y con ella mi bandera.
¡Sálvese quien pueda!
Puedo torcer, lanzar, perderme en la obviedad.
Servir, cansar, saber que sin vosotros duele más.
Puede ser que mañana esconda mi voz por hacerlo a mi manera.
¡Hay tanto idiota ahí fuera!
Puede ser que haga de la rabia mi flor y con ella mi bandera.
¡Sálvese quien pueda!
¡Sálvese quien pueda!
¡Hay tanto idiota ahí fuera!
9.4.09
Bufallo Bill y la calle Muntaner

Lo leo y no lo creo: " Búfalo Bill acampó en la calle Muntaner". Por lo visto, llegó hasta Barcelona y acampó en esta calle con unos 200 pieles rojas y cowboys con sus caballos. Su compañía de circo actuó en la ciudad entre diciembre de 1889 y enero de 1890 entre las calles París y Córcega. Sigo leyendo: " la compañía contaba con unos 1200 actores. El espectáculo se llamaba " El salvaje oeste de Bufallo Bill" y la entrada costaba una peseta. "
Lamentablemente, Toro Sentado, líder de los pieles rojas, no se encontraba entre los miembros de la compañía ya que había fallecido un año antes.
Pero ahí no queda la cosa en el apartado " Sabías que" de esta maravillosa revista local se apunta lo siguiente: " durante la estacia del circo en bcn, desaparecieron dos niñas en el barrio donde éstos se habían instalado y muchos de los vecinos culparon y acusaron a los indios de habérselas comido. Bufallo Bill tuvo que interceder y convencer a los vecinos de que los indios eran personas como ellos y no caníbales. Murieron también diez indios a causa del cólera o la gripe y fueron enterrados en el cementerio de Barcelona.
De repente, me invade una extraña sensación de orgullo local. Bufallo Bill en el meu barri. Poca broma.
8.4.09
Arrieritos somos...
El pasado domingo leí en El País un anuncio que decía: " Se busca piloto de helicópteros. Remuneración según experiencia". Confieso que sentí cierta frustración ( yo que de natural soy permeable a este tipo de sentimientos negativos) pero por unos instantes lamenté mi falta absoluta de conocimientos aéreos. Sin embargo, esta sensación no es nueva. Recuerdo cuando de pequeña mi madre me tuvo que explicar que para ser del FBI tenía no sólo que ser mayor sino que tenía que haber nacido en EE. UU. No obstante, hay que agradecerle que no mencionara que incluso con la nacionalidad adecuada no hubiese pasado las pruebas físicas. Sí, sií, cuando vi la primera parte de El silencio de los corderos todas las piezas del puzzle encajaron. Creo que la prueba que más me frena es esa del muro con la cuerda de nudos colgando. Incluso si llegara sin resuello hasta la tapia creo que me encontrarían colgando, abrazada a la cuerda cual monje enelnombredelarosa haciendo segundos.
Sin embargo, una que es de natural terca, topó contra muro similar años más tarde, cuando consideré que bien podría dirigir mis esfuerzos a una posible candidatura para el premio Pulitzer. Malditos yankis... mis sueños de gloria atrapados en un Guantánamo imaginario... otra vez.
Será la crisis la que me devuelve a estos recuerdos. Esta crisis pez globo que nos hincha la paciencia y las ganas de todo. Arrieritos somos...
Sin embargo, una que es de natural terca, topó contra muro similar años más tarde, cuando consideré que bien podría dirigir mis esfuerzos a una posible candidatura para el premio Pulitzer. Malditos yankis... mis sueños de gloria atrapados en un Guantánamo imaginario... otra vez.
Será la crisis la que me devuelve a estos recuerdos. Esta crisis pez globo que nos hincha la paciencia y las ganas de todo. Arrieritos somos...
7.4.09
Apollinare
Ayer, por fín, conseguí encontrar un ejemplar de Cartas a Lou. Y, a pesar de la insensatez que supone gastar dinero en los tiempos que corren, no pude resistirme. En días como estos me resulta harto más fácil establecer un diálogo con un libro y trazar planes de fuga a horas intempestivas, que concentrarme en hablar con los seres humanos que me rodean.
Me sorprende en estas cartas de amor lo explícito de algunas entradas. Apollinare, el magnífico, diciéndole a su amada que " no haga manita" antes de que le concedan un permiso y vaya a visitarla, refiriéndose a que no se masturbe para que conserve todo su deseo para él. Se dibuja como un ser masculino que conserva esa dureza dominadora más allá de que, en ocasiones, roce el ridículo en sus envíos de amor. Órdenes precisas que son enviadas a su amadérrima Lou para que organice sus dias de permiso ( ella que nunca estuvo totalmente enamorada de él).
Sin embargo, el libro merece la pena. Es curiosa esta intimidad más propia de una correspondencia real e imperfecta que de una exhibición literaria. No me arrepiento de la compra. Sin embargo, he hojeado tan solo la poesía de Faulkner ( Bartleby) y como su propio autor confesó en más de una ocasión, no destaca por su maestría. Tiempo al tiempo. A veces, un libro necesita dormir en la estantería antes de que nos acerquemos a él. Y yo ahora estoy revuelta, jodida y triste. Sin lirísmo alguno. Me despespera esta sensación de bucle, me aburre profundamente este masdelomismo. Y no me apetece luchar más contracorriente. Que inviten a todo mis circustancias. Resisto pero imposible sin medicaciones varias y sin paciencia y sin esta pertinaz fe en que algún día, finalmente, se hará justicia y vendrá lo bueno para quedarse. Qué cosas.
Me sorprende en estas cartas de amor lo explícito de algunas entradas. Apollinare, el magnífico, diciéndole a su amada que " no haga manita" antes de que le concedan un permiso y vaya a visitarla, refiriéndose a que no se masturbe para que conserve todo su deseo para él. Se dibuja como un ser masculino que conserva esa dureza dominadora más allá de que, en ocasiones, roce el ridículo en sus envíos de amor. Órdenes precisas que son enviadas a su amadérrima Lou para que organice sus dias de permiso ( ella que nunca estuvo totalmente enamorada de él).
Sin embargo, el libro merece la pena. Es curiosa esta intimidad más propia de una correspondencia real e imperfecta que de una exhibición literaria. No me arrepiento de la compra. Sin embargo, he hojeado tan solo la poesía de Faulkner ( Bartleby) y como su propio autor confesó en más de una ocasión, no destaca por su maestría. Tiempo al tiempo. A veces, un libro necesita dormir en la estantería antes de que nos acerquemos a él. Y yo ahora estoy revuelta, jodida y triste. Sin lirísmo alguno. Me despespera esta sensación de bucle, me aburre profundamente este masdelomismo. Y no me apetece luchar más contracorriente. Que inviten a todo mis circustancias. Resisto pero imposible sin medicaciones varias y sin paciencia y sin esta pertinaz fe en que algún día, finalmente, se hará justicia y vendrá lo bueno para quedarse. Qué cosas.
A quien los dioses destruyen de Ruth Padel

"A quien un dios quiere destruir antes lo enloquece".
La tesis de la autora: "la locura no es una simple enfermedad, es la forma en que los dioses se relacionan con los humanos cuando quieren comunicarles algo; pero sobre todo cuando los hombres cometen algún tipo de impiedad y deben ser destruidos. Sólo entonces entendemos que la locura no es un estado permanente, sino una vivencia que delata la presencia de potencias que rigen nuestras vidas."
A veces, me da la sensación de que alguien ya ha considerado todas las posibles vías de escape. No way out, I guess. Lástima.
5.4.09
31.3.09
Mejor vertical

Tras contemplar los zapatos de su pareja, una mujer toma absoluta conciencia de los kilómetros que no van a recorrer juntos. Toma la primera salida de la autopista hacia Oz y delimita que: a) No le interesan las respuestas de un mago impostor, b) el color amarillo no es su color. Y c) De infinitivamente, elige y quiere, le espera, la vía en Rose.
En otro lugar, otra mujer, recupera su sensual swing perdido sobre unos tacones altos, de suicidio. Contra todo pronóstico, una sabia combinación de alcohol, música, baile, calor, el tacto de un hermoso vestido, la mano en la cintura de un desconocido, la caricia extraña de otro que está allí y le susurra algo dulce al oído, la elevan aún más y así, con más, se precipita por el tobogán de lo curvo
dejando en el olvido una estricta verticalidad impuesta y sin sentido.
Solo interesan los pies desnudos para pisar el suelo. Para ser gata que recorre pasillo, pecho, cuerpo, con sigilo. Querida Srta. Plath, no sabe cuanto se equivocaba al lamentar su verticalidad y preferir tan sólo morir de puro horizontal. Mírese ahora. Mejor vertical y que vengan después los camiones de derribo.
30.3.09
La bella durmiente
Sol ardiente de Junio de Frederick Lord Leighton
Invítame a una realidad que no me duela
o déjame que duerma otros cien años.
FEAR

Fear of seeing a police car pull into the drive.
Fear of falling asleep at night.
Fear of not falling asleep.
Fear of the past rising up.
Fear of the present taking flight.
Fear of the telephone that rings in the dead of night.
Fear of electrical storms.
Fear of the cleaning woman who has a spot on her cheek!
Fear of dogs I've been told won't bite.
Fear of anxiety!
Fear of having to identify the body of a dead friend.
Fear of running out of money.
Fear of having too much, though people will not believe this.
Fear of psychological profiles.
Fear of being late and fear of arriving before anyone else.
Fear of my children's handwriting on envelopes.
Fear they'll die before I do, and I'll feel guilty.
Fear of having to live with my mother in her old age, and mine.
Fear of confusion.
Fear this day will end on an unhappy note.
Fear of waking up to find you gone.
Fear of not loving and fear of not loving enough.
Fear that what I love will prove lethal to those I love.
Fear of death.
Fear of living too long.
Fear of death.
I've said that.
R. Carver
27.3.09
Un poema no escrito
Este poema que deseaba escribir iba a haber expresado
exactamente lo que quiero decir cuando pienso las palabras
Yo te amo, pero no puedo saber exactamente lo que quiero
decir; iba a haber sido manifiestamente verdadero, pero las
palabras no pueden confirmarse a sí mismas. Así que este poema
quedará sin escribir. Eso no tiene importancia. Mañana
Tú llegarás; si yo estuviera escribiendo una novela de la que
ambos fuéramos personajes, sé exactamente cómo Te saludaría
en la estación: adoración en el ojo; en la lengua bromas y obscenidades.
Pero, ¿ quién sabe exactamente cómo Te saludaré? ¿ La Dama Bondad?
Vaya, es una idea. ¿ No podría uno escribir un poema (algo desagradable, quizá)
sobre Ella?
W. H. Auden. Un poema no escrito, Editorial Pre-textos. Traducción de Javier Marías.
26.3.09
Retrato de escritor con gato
Escritor o gato. Hoy no querría estar en ningún otro lugar que no fuera este cuarto. Nada comparable a la sensación de descubrir la mañana a través del cristal, hacer un amigo, compartir ese andar por los suelos. Para qué respaldo teniendo esquina, silla teniendo suelo. Sobre la cómoda, la música, sobre la mesa, el tabaco. Después de la conversación con el felino la satisfacción de saber que por fin se ha encontrado un cómplice para el que todo lo que se dice está lleno de significado. La alegría del gato. El ronroneo propio y el del gato. La risa propia y la del gato. El sol. El calor del sol a través del cristal. Y la realidad, esperando fuera, lejos, más allá del gato, justo en el punto en el que termina el gato. Un país en lo que abarcan dos siluetas. Tu sonrisa de gato en el país de las maravillas.
25.3.09
La pertinaz crisis

2010 ¿ odisea en el espacio? NO. Anuncian que es posible que nos congelen los sueldos para esa fecha. En un sitio en el que la última vez que se subió un sueldo llamaron un empleado a recoger la nómina dos plantas más arriba de su puesto de trabajo, por qué no imaginar que cuando anuncian que " nos congelarán los sueldos", lo que en realidad harán será entregarnos un par de cubitos de hielo con la nómina. Lo reconozco: estás cosas, qué cosas..., me dejan fría. ;)
24.3.09
20.3.09
18.3.09
Gancho y Directo
MI HIJA Y LA TARTA DE MANZANA
Me sirve un trozo
recién sacada del horno. Al realizar el corte
sale un ligero vapor. El azúcar y las especias-
canela- quemados en la corteza.
Pero lleva gafas oscuras
en la cocina a las diez
de la mañana - todo tan sutil-
mientras me observa tomar
un bocado, acercarlo a la boca
y soplar. La cocina de mi hija,
invierno. Pincho el trozo de tarta
y me digo a mi mismo que no debo meterme.
Ella dice que le ama. No
podía ser peor.
R. Carver, Todos nosotros. Barleby
recién sacada del horno. Al realizar el corte
sale un ligero vapor. El azúcar y las especias-
canela- quemados en la corteza.
Pero lleva gafas oscuras
en la cocina a las diez
de la mañana - todo tan sutil-
mientras me observa tomar
un bocado, acercarlo a la boca
y soplar. La cocina de mi hija,
invierno. Pincho el trozo de tarta
y me digo a mi mismo que no debo meterme.
Ella dice que le ama. No
podía ser peor.
R. Carver, Todos nosotros. Barleby
PUNTUALMENTE
Un piso por debajo,
una mujer joven
da una bofetada a su hijo
cada media hora.
Por eso
he vendido el reloj
y, con los cigarrillos contados
al lado,
confío plenamente
en la severa mano
de abajo;
mi tiempo está controlado.
Lírico botín. Günter Grass
Gancho y Directo. Carver y Grass. Tremendo salto. Y dos poemas que quitan la respiración. Mejor Carver.
17.3.09
Cry me a river by Ella
Porque hasta la ternura más extrema no está exenta de aristas y, sin embargo, su belleza permanece indeleble.
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