8.10.12

Lo imposible

Hoy se estrena Lo imposible, la película que narra la experiencia de una superviviente del tsunami que arrasó las costas de Tailandia el 26 de diciembre de 2004. Esa misma semana, apenas unos días después murió mi padre. Sin previo aviso cayó fulminado en la confluencia de las calles Diputación y Pau Claris. Mi madre siempre ha dicho que fue entonces cuando comenzó nuestro tsunami. No le falta razón. En apenas diez meses nos golpearon otras dos olas que se llevaron  la vida de mi hermano y la de mi abuela. Nosotras dos nos quedamos en la orilla de nuestra vida de entonces desconcertadas, perdidas.

La protagonista real de los hechos ocurridos en 2004, María Belón, dice: "creo en la maldita suerte". La maldita suerte de la supervivencia. Tener la certeza de que sólo con suerte serás la última en marcharte de este mundo. La maldita suerte que te mantendrá vivo mientras dices adiós a todos los que quieres.

Ahora no puedo evitar preguntarme que fue o que es realmente lo imposible, que lo imposible ocurra o sobrevivir a lo imposible. El hecho o sobrevivir al hecho.

Fue en 2004 y me acabo de enterar.

6.10.12

MI HUERTO ES MUY CUCO I

Cada uno debe encontrar sus propias razones para tener un jardín o dedicarse a la tarea de cuidar un huerto. Da igual si vives en el campo o en la ciudad, de hecho, cualquier inconveniente tiene una forma creativa de ser resuelto. La superación de esas pequeñas dificultades que puedan surgir por el camino, le dará mayor aliciente a tu objetivo. Quizá seas de esas personas que piensan que para empezar cualquier empresa se requiere, antes que nada, un desembolso de dinero importante. Nada más lejos de la realidad. De hecho, lo más divertido de esta experiencia es que pone a prueba tu creatividad. A partir de hoy, os iré contando mis progresos en mi huerto urbano.

Lo cierto es que hasta hace dos años cualquier vegetal que entraba en contacto con mi persona fallecía sin remedio. Pero poco a poco, con paciencia y mucho ensayo-error, he ido aprendiendo los cuidados básicos para procurar una vida media a mis plantitas. Al final como todo lo que tiene que ver con el cuidado y el cariño, el aprendizaje real, el efectivo, es el que viene de la intuición. 
Mi experiencia comenzó a partir de uno de esos anuncios dominicales del Lidl, en concreto, un anuncio de semillas, semilleros, abonos, etc... a precios asequibles. Ahí me fui yo con mi carrito y me hice con un par de semilleros y unos cuantos sobres de semillas. Pura terapia ocupacional. Planté, regué sin esperanza pero con mimo, y un buen día brotaron unas hojitas verdes, que se fueron convirtiendo en plantitas que pude transplantar, y que hoy en día se han transformado en tres tomateras de medio metro cada una( aún no dan tomates pero como son de la variedad "moneymaker" entiendo que con esta crisis estén asustados). Si uno no tiene a priori una mentalidad "verde" este tipo de acontecimientos adquieren la categoría de milagro. Y claro, cuando esto ocurre, cuando uno "da vida" por primera vez, se convierteipso facto en una suerte de Doctor Frankestein vegetal deseoso de alcanzar metas más ambiciosas. Y así fue cómo poco a poco empecé a trasplantar, abonar, leer y practicar, hasta que la jardinería se convirtió para mí en la afición que es hoy. Una terapia que me relaja, me divierte y me aporta muchas satisfacciones. 

Decidida a montar mi primer cajón de cultivo fui poco a poco reuniendo los materiales. Las grandes superficies ya han detectado esta práctica y exponen en la zona de jardinería delirantes estructuras con todo el equipamiento. Son cajones preciosos, resistentes y bastante caros. Seamos sinceros, plantar y regar no es la parte más divertida del proceso. Todo lo accesorio es lo que puedes convertir en algo divertido. Por ejemplo, yo he utilizado un pack de 10 láminas de madera para montar un friso (esas maderas que se ponen para tapar humedades), que me costó menos de 10€ para hacer el borde del cajón. Para el suelo, utilicé tela asfáltica (el rollo de 11 metros me costó 10 euros) pero tonta de mí, descubrí más tarde que las famosas bolsas azules de Ikea se  pueden usar igualmente como base para el sustrato. Con estos dos elementos y unos clavos, tornillos o lo que sea que tengas a mano para mantener fija la estructura ya puedes pasar a la siguiente fase: llenarlo de tierra. 

Un truco: Una caja de clavos te puede costar unos cinco euros. Otra forma de conseguir clavos "de garrafón" pero baratos es comprar en el chino los ganchos para sujetar cables, la gente no conoce lo polivalentes que son. Con unos alicates puedes quitarles la parte de plástico y quedarte con los clavos y usar sólo la cantidad que necesites gastándote uno o dos euros como mucho. Seamos sinceros necesitarías dos vidas para gastar los 500 clavos que has estado a punto de comprar. 

En cuanto a la tierra más de lo mismo. En Lidl en épocas de siembra (septiembre y abril) venden unos sacos de tierra mega ecológica, aireada, con coco, madera y lo que puedas imaginar por tan sólo 2 euros!!! Una bolsa similar de sustrato universal te costará unos 8, 50 € en un chino. Recuerda: EN CUESTIÓN DE TIERRA EL TAMAÑO DE TU HUERTO IMPORTA. CUANTO MÁS GRANDE SEA EL HUERTO, MÁS "DE TODO" NECESITARÁ. Así que te recomiendo que vayas poco a poco y aprendas de los errores de otros : ( 

Una vez tengas todos estos materiales ya puedes pasar una mañana de sábado montando tu cajón de cultivo. Piensa que quizá no consigas plantas pero tendrás un moreno otoñal de lo más seductor.


* pronto (y con fotos) en el blog de El mundo de Gaia, el proyecto de mi prima Eva. 

27.9.12

La medicina me fascina

Cada vez que voy a un médico mi visión de la realidad se trastoca. Hoy, sin ir más lejos, me tocaba visita al cirujano vascular. Desde hace tiempo gastaba piernas de aragonesa o lo que es lo mismo, mis tobillos lucían un grosor similar al de la poco favorecedora combinación de gruesas medias de lana y cinta de alpargata bien ceñídita. Decidida a resolver mi dolencia caí en  manos de Esaú,  mi cirujano vascular. "Esaú, hijo de Ruth, nieto de Abraham" fue lo primero que me vino a la cabeza cuando oí su nombre. Pues bien, Esaú, Esaú, cuando mueras que harás tú, me ha practicado esta misma tarde un eco doppler venoso. Y la escena ha resultado impagable. Ahí estaba mi Esaú, subiéndome la falda y pasándome el ecógrafo downton abbey, mientras yo posaba con la pierna de lado y las manos apoyás en la cadera. La vida te sorprende con momentos de inusitado erotismo. La buena noticia es que estoy bien y que me hincho porque bueno, el patio no está para menos. No tengo que volver (lo he preguntado imagino que debido a la sinrazón que provoca éxtasis o el desconcierto, ahora dudo) y al menos ahora, después de tan emotiva experiencia, gracias a Esaú ya sé lo que me corre por las venas. Por eso insisto, la medicina me fascina.

2.9.12

Terapias alternativas


Septiembre está aquí. Ha llegado el mes de la siembra y dicen que el que siembra, recoge. Esta afición, que ya se consolida, ha sido todo un descubrimiento. Mascotas, vegetales, pronto, quién sabe si humanos. Gracias a M. y tras zambullirnos en una orgía de tornillos, soportes, listones de madera, ingleteras, sierras y demás perversiones bricoladoras, ya cuento con luz en mi terraza. Muy pronto convocaré a los superhéroes para celebrar la llegada del mejor momento del año: el otoño en Barcelona.

21.8.12

Persápolis

Podría ser peor. Podría ser un gato persa. Podría ser un gato persa híbrido de león y gato. Sí, sin duda eso sería peor con estas temperaturas. Estoy al cuidado de dos leones en miniatura y, con este calor, uno comprende que en la sabana africana no es que no haya nada que hacer, es que no hay quien pueda. Marcello y Greta, mis leones, se tiran en el suelo y aunque beben y beben y vuelven a beber, no hacen más que jadear. Claro que yo estoy más o menos igual y no tengo excusa. O sí. Una insana ola de calor asola nuestras costas y no hay quien duerma ni quien tenga ganas de despertarse. Si llueve, me mojo pero es que ahora, si me muevo, sudo. Me derrito como una mala cosa.
Como esto siga así, me aliño a lo bonzo y que me barbacoen sin contemplaciones. Yo, que he sido "trufada" desde mi más tierna infancia por mi progenitora, estoy considerada pura delikatessen caníbal. Quién sabe, a lo mejor hasta tengo un futuro en la cava de jamones de aquí abajo. Total, la cosa va de colgarse de un gancho y sudar hasta curarse.
MIentras me decido, rocío con agua a mis gatúmenos y me siento Shakira sudando litros en el escenario. Quien no se consuela es porque no quiere.

20.8.12

El patio de mi casa es particular

Poco a poco las persianas de mi patio van abriendo los ojos. Es verano y apenas parpadean. Casi todas las ventanas duermen. Sin embargo, aún permanecen abiertas pequeñas tramas vecinales. La niña de seis años que es pura energía y que desgasta la paciencia de sus padres; el señor Arrugas, un hombre mayor que vive solo y que también elige las tardes para sentarse en una silla en el balcón situado frente al de la niña, con una serenidad que solo los años hacen posible. De alguna ventana del fondo llegan aires de reggaeton, el más hórrido de los ritmos latinos, el único sonido capaz de viajar a una velocidad superior al resto, un sonido para ser escuchado sin excepción. Una música que de haber sabido que sería creada hubiese sido motivo suficiente para hundir la Pinta, la Niña y la Santamaría de un cañonazo. Afortunadamente, algunos días se escucha el piano de otros vecinos de la orilla izquierda del patio. Incluso he creído detectar a una cantante de ópera muy al fondo. Tendré que esperar a septiembre para que vuelvan todos a salir a escena. Mientras tanto, las turbinas de la cava de jamones siguen girando y, por las tardes, emana cierto olor a ibérico de lo más agradable (a veces, las cosas se vuelven mejores por eliminación). Es entonces cuando algunos vuelven de la playa y cuelgan toallas y bañadores en las cuerdas esperando a mañana. Después llegarán las cenas, la luz en los salones, algún intento de aplacar el calor agotando las palas de los ventiladores. Cuando todo fracase será el momento del sueño, del caer de persianas y pestañas, el momento en el que todos, poco a poco, iremos cerrando los ojos y las ventanas.
Disfruto de esta rutina.

Yo, robot



Cuatro intentos para dejar un comentario en el blog de S. Incapaz de acertar al interpretar el código que aparece bajo la frase "Demuestre que no es un robot". Conato de crisis existencial.
Yo, Robot. Tú, Jane.

19.8.12

New directions



Sí, ayer se produjo el avance definitivo: confundí el sábado con el domingo, un síntoma claro de estar de vacaciones. Me dedico a mí plenamente. Me obligo, me disciplino, me mejoro. Esto es serio y tengo que hacerlo bien. Fui al gimnasio y me dijeron que volviera en otro momento. Sin embargo, no fue algo personal, estaban revisando tarifas y arreglando la espectacular piscina de 25 metros en la que me zambulliré en septiembre. Me he rapado el pelo. Me he quitado la capa lateral y he renunciado definitivamente a mi fingida y pretendida blonde ambition. Estoy empezando de cero. Me queda camino pero he cambiado de dirección y las mejoras son sustanciales. Y sí, estoy entregada a decorar y reformar mi pisito, vivo con dos gatos que se pelan por mi cariño y con los que juego en la terraza por las tardes. Las convalecencias se dejan atrás con placeres sencillos. Mi bienestar pasa por aquí.

12.8.12

Mis musas


He encontrado a mis musas. Venga, Cova, tú puedes!!! Me quedan tres semanas para descansar. Wow! Vamos a por esa actitud!

7.8.12


Plantarse así, en medio de la acera respetable. Plantarse, asumir que no se puede más y derrumbarse dramáticamente primero, provocando a la autoridad después. Tengo la sensación de que se me han fundido los plomos. Creo que deberían haberme despedido y, que no lo hagan, me confunde. Me siento como un mal resto de serie, un retal de lo que soy. Agotada, naúfraga, destruida. No volvería. Necesitaba descansar antes incluso de llegar a este punto de inutilidad absoluta. Toca ruta de médicos, sol, descanso, algo de soledad y algo de amigos. Estrenar la terraza, qué ganas. Que llegue mi tumbona y quedarme dormida mientras escucho música los lunes, los martes, cualquier día al sol. Poco a poco volver a escribir en condiciones y atreverme a cambiar de profesión. Estoy agotada. QUedan cuatro semanas por delante. Quizá tenga una gran idea. NUnca se sabe.

19.7.12

Esperando un respiro

Me cuesta recordar un momento en que haya estado más cansada que ahora. Me cuesta, pero tampoco tanto. Me duelen las articulaciones y el corazón. Sin embargo, sé que en cuanto pase este malestar físico podré centrarme en el emocional sin problemas. Es broma. En realidad, me siento fuerte emocionalmente aunque haya perdido toda mi credibilidad. Estoy convencida de que podría ser feliz en mi terraza, tomando un café y charlando con un amigo sentados "a las butacas" del patio, bajo un árbol de Júpiter que he puesto allí y que está en plena floración. Sé que podría disfrutar de una cena o incluso, en un alarde, organizar un día de barbacoa para toda mi gente. Solo tengo que encontrar el tiempo de descanso. Estoy a menos de quince días de encontrarme en "el sitio de mi recreo".
Puedo decir que han sido seis meses exigentes, agotadores y muy productivos. He aprendido mucho sobre los demás, sobre la pérdida de tiempo que supone crearse expectativas sobre personas y cosas. Es necesario un blindaje mínimo, invertir en lo nuestro y en los nuestros, querer a los mismos mucho y compartir con ellos. Y dejar que se acerquen a ti.

17.7.12

Ay, ¿quién maneja mi plancha?

Acabo de emitir una orden de busca y captura para mi plancha. Ahora, que tras semanas de mudanza, semanas de aquí-te-cojo-aquí-te-en-cajo-allí-te-dejo, allí-te-des-encajo, ahora, que por fin lo nuestro ha terminado... sigo sin encontrar mi centro de planchado. Encontré los peines y peiné la zona, pero no deshice los nudos del misterio. Levanté muebles como quien tala troncos, como quien come palillos, pero sin éxito. Mi plancha se esconde en algún lugar de una casa que no la reconoce. Como no tengo perros, he soltado a los gatos, pero no han vuelto. Cada domingo espero, desde entonces, que en el Lidl oferten georadares ¡por muy poco dinero! a ver si así  logro dar con la muy bastarda.
Es una pena que ahora, que hace tanto calor, que da tanto gustito sudar si se plancha, y abrirse las carnes y abrise los poros y hasta abrise de patas... qué pena que no encuentre, que no sepa ay, ay ¿quién maneja mi plancha?

9.7.12

Sola, ¿qué tal?

Necesitaba un sofá, un par de taburetes, encontrar una buena oferta para unos muebles de jardín. Fui el viernes a primera hora de la tarde a IKEA. Valiente. Tomé mis referencias, hice mis preguntas y descubrí que sólo quedaba una funda azul turquesa para mi sofa. Fingí indiferencia. Rápidamente bajé a la zona de recogidas. Poco a poco, disimulando entre la vegetación de la última sala, avancé por el pasillo 6 hasta el nº55 para descubrir que si me hubiese puesto histérica quizá hubiese tenido una oportunidad. Ante todo mucha calma. La funda Alme, neutra, como era de esperar no estaba bien ni mal, era de un no color pero suficiente para cubrir la estructura. Le pedí a un "superfuerte" con camiseta amarilla que me subiera el sofá al carrito. Lo hizo y me dejó en el pasillo abandonada con mi carga. Pero no, no me amilané y seguí con mi objetivo. Perdidas las referencias de los muebles, intactas las espacio-temporales, y sudando ya como toca en estas grandes superficies, me fui al pasillo opuesto por mis dos taburetes. Bien. Los puse al lado del sofá. De repente, divisé una mesa de jardín extensible hasta 2,60 metros a un precio de risa y decidí previa consulta con mi mecenas en este artículo, cargarlo también. Más complicado. La mesa pesaba un kilombo y a duras penas conseguí subirla al lateral del carrito. Mientras, como pasa tanto en estos días, las parejas me pedían que dejara de impedirles el paso de camino a la caja. Y yo, una suerte de luchador de sumo y contorsionista, intentaba subir los bultos al carrito... sin frenos. Quedaban las sillas. Seis sillas de forja y madera a razón de 9,99€ pieza. y, muy importante, plegables. Cualquiera hubiese visto claro que era el momento de coger otro carrito, cualquiera que fuese, por ejemplo, amigo de Bob Esponja y tuviera ocho tentáculos en vez de brazos. Al no ser el caso, decidí continuar con mi monoplaza y cargar sobre el sofá las seis sillas y una pequeña salamdrita de peluche encima de estas... por joder. Y así, como un costalero de la virgen de los solitarios, me fui poco a poco, MUY poco a poco acercando a la caja. Detrás de mí una señora con 1 cojín para silla de jardín y a ambos flancos dos cajas exprés para aquellos con menos de 10 artículos. Sin embargo, ella permaneció inmutable detrás de mí. Llegó mi turno, pagué, le aclaré a la cajera que por más que rodeara mi construcción no encontraría a nadie y que dejara de hablar en plural y que por supuesto, no había traído coche. Abadoné la caja mientras la cajera sacaba el cuerpo y me decía: venga valiente, que lo vas a conseguir! faltó que alguien se me echase frente a mi "paso" a cantarme una saeta. Llegué a la zona de envíos. Me separé un metro a coger mi turno. Me separé un metro y sobreviví porque justo en ese momento, las sillas decidieron precipitarse contra el suelo. El estruendo fue tal que como en un musical toda la actividad de IKEA cesó en ese momento. Sólo se vió mi corazón cayendo del cielo como un cohete que desciende vertiginoso después de explotar en el cielo. Viva, fui rescatada por un mozo no tan mozo con cinta americana que ató las sillas al resto del equipaje y me dijo: "Esto ustedes tienen que ponerlo en dos carritos." A lo que me vi obligada a contestar: Pues no hay "ustedes" solo yo, así que se queda en un carrito". Quientemealloboferoz.com  Y así, después de pagar un pastizal por los portes fue como cogí mi autobús, a salamaquez y me fui a casa. Sola, ¿qué tal? Estupeda, oye.

6.7.12

water u doing

Ya tengo agua, fría, pero fluye y como a toda psicópata que se precie de serlo, me sienta de maravilla. Ya me he mudado y en mi nueva casa voy a ser muy feliz. Tengo todo lo que necesito y nada más. No me sobra ni me falta. Tengo futuro, proyectos, esperanzas y sé que poco a poco, según llegue la calma, el descanso, el agua caliente, sé que poco a poco me sentiré mejor. Marcello está feliz en su nuevo ranchito por lo menos hasta hoy. Mañana llega Greta, la gata de Maremeva que es opuesta a él no sólo en el color sino en la actitud. No sé que pasará con semejante loca de la casa pero sé que será divertido y algo arriesgado. En cualquier caso será bueno. Y tengo a mis amigos cerca, qué más se puede pedir.