


Enjoy this.


A qué viene la noche si no es buscando pájaros. Sobre la profundidad que abraza mi balcón, asisto sin palabras a la manera ciega y astuta, sus lápices infatigables, el pausado latido del corazón. Por eso he abandonado el sueño, saliendo de sus manos por un infinito estudio y una segura consecración. Ahora estoy enteramente en la actitud nocturna que las horas más graves exigen. Huyo de los relojes, establezco distancias invariables de mi cuerpo al llamado de timbres y campanas. Sostenido en mi balcón por una paciencia osada, miro llenarse la calle de topacios, en una sorda batalla de sustituciones, hasta que las aristas de toda contrucción son arrasadas por la manera de lo que viene y las aguas de la sombra ascienden, con aspirados torbellinos silenciosos, hasta mi refugio. A qué viene la noche si no es buscando pájaros. Cuando está junto a mí, abro los brazos, la bebo profundamente y me dejo ir, ya olvidado de resistencias, como un halcón fulminado o una construcción gótica. Julio Denis, XLI
Papeles inesperados, Julio Cortázar. Alfagurara, 2009.


cosas estúpidas o plagadas de fallos. Cometo errores. En la cama, me susurras algo, quizá maravilloso, espero que maravilloso, para esta historia inventada, cómo no, algo maravilloso, y un mechón de pelo se interpone entre nosotros. Y yo no entiendo nada pero te sonrío todo, o eso creo, te sonrío o eso creo a pesar del escorzo imposible con el que me entrego a mi sonrisa, maravillosa también, y toda para ti. Escribo en cautividad, donde no debo: por las mañanas entre sueños, por el día en el trabajo, ojalá, entre tus brazos. Pero mi escritura es furtiva, proscrita y lo que escribo se me cae de la boca, se me sale por las uñas, por las teclas. No pienso lo que escribo. Sigo el rítmo de la música que suena y que me aisla y me devuelve a mi laberinto (para que tú vengas a buscarme tirando del hilo) Escribo para cometer errores, para contarlos, para que se me noten. Escribo más que hablo, si es posible . Conozco un refugio para palabras huérfanas; palabras con erratas, con grafías desRAEpadas, torpes, infelices, solitarias, tristes. Palabras que, como yo, no tienen boca que llevarse a la boca. Ven pronto, ven a quebrarme los paréntesis, que me voy a comer los barrotes de tanto equivocarme.




